Las algas marinas, una de las mejores aliadas contra el cambio climático

Las algas marinas, una de las mejores aliadas contra el cambio climático

Investigadores australianos consideran que las algas marinas podrían ser alimento, combustible y material sostenible del futuro. Varios estudios apuntan a que son las mejores aliadas contra el cambio climático

viernes 21 de mayo de 2021

Los científicos australianos han elaborado una lista casi interminable de formas en que las algas marinas y otros tipos de algas pueden ayudar en la lucha contra el cambio climático. El estudio continuo y la recolección de especies de algas en Australia ha sido lo que ha convencido a la Dra. Pia Winberg de que pueden desempeñar un papel tan importante en la civilización humana como productos básicos como el trigo, la madera, el plástico, el hormigón o el nitrógeno.

Nutrientes y estructura molecular única

De la misma manera que Australia tiene animales únicos que no se encuentran en ningún otro lugar, su abanico de especies de plantas marinas es más rica y diversa que la mayoría de los lugares de la Tierra.

“Si usáramos la infraestructura en los océanos y creáramos islas de algas, eliminaríamos muchos de los problemas del cambio climático que tenemos hoy”, comenta la Dra. Pia Winberg para BBC.

Junto con el rico perfil de nutrientes de las algas y su estructura molecular única, Winberg cree que deberían cultivarse a gran escala, ya que podrían equilibrar las emisiones y desacidificar los océanos. Incluso podrían cambiar la forma en que cultivamos y abrir una caja de Pandora de investigación de nuevos materiales que podría incluir desde plásticos biodegradables hasta materiales de construcción y partes del cuerpo artificiales.

Incluir algas en la alimentación habitual del ganado puede reducir drásticamente sus emisiones de metano

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Las algas y su enorme potencial

Hace 45.000 años, los aborígenes australianos hacían transportadores de agua con hojas de algas. Su textura gomosa y flexible, pero gruesa y resistente, la hacía perfecta para la tarea. Nori, el alga que se come en la cocina japonesa, fue el primero en cultivarse frente a las costas de Japón en 1670.

Según un informe de investigación del Programa de Cambio Climático Marino de Conservation International, el entorno marino actual es donde debería ocurrir cualquier acción moderna e inteligente contra el cambio climático. El 90% mundial de carbono se encuentra en los océanos, mientras que entre el 30% y el 50% de todas las emisiones causadas por el hombre han sido absorbidas por ellos.

Además, Winberg cree que el cultivo de algas ofrece un «enorme potencial» no solo para abordar la crisis climática, sino también para alimentar a una población en crecimiento de manera sostenible. El Banco Mundial estima que si el sector puede aumentar su cosecha en un 14% anual para 2050, el cultivo de algas marinas podría aumentar el suministro mundial de alimentos en un 10%.

El poder de las algas para eliminar el metano

En los últimos años, los investigadores del CSIRO y de la Universidad de California Davis (UCD) han demostrado que introducir un poco de algas en la alimentación habitual del ganado puede reducir drásticamente sus emisiones de metano.

De hecho, se pudo comprobar que los suplementos de algas marinas reducen hasta un 82% las emisiones de metano del ganado y, dado que el metano permanece en la atmósfera durante “solo” 12 años, no pasaría mucho tiempo para que la industria ganadera de toda una nación fuera neutral en metano.

La vida comenzó en los océanos, y en lugar de un metal espacial mágico o una fusión nuclear, la solución a muchos de los mayores problemas del mundo puede requerir que miremos hacia atrás y a nuestro alrededor, en lugar de mirar hacia el futuro.

 

Fuente | BBC

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