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Después de medio siglo en cautiverio, Lolita puede irse a casa

Después de medio siglo en cautiverio, Lolita puede irse a casa

Tokitae, cuyo nombre comercial es Lolita, actuó en espectáculos durante 48 años de su vida, saltando, haciendo trucos y levantando entrenadores en el aire. Vivió medio siglo en cautiverio una de las seis crías de orca jóvenes que fueron capturadas y vendidas a parques marinos en 1970 en Whidbey Island, en el estado de Washington. Lolita es la única que sigue viva.

15 de agosto de 2022

Hace cinco décadas, un grupo de hombres reunió a más de 80 orcas en una cala en Whidbey Island, en el estado de Washington. Usando botes, explosivos, redes y palos, separaron a las crías de orcas jóvenes de sus madres.

Ese día se llevaron seis crías de ballena y las vendieron a parques marinos. La mayoría no duró un año en cautiverio. Solo uno que fue capturado y vendido sigue vivo. Esa ballena hembra ha pasado los últimos 52 años de su vida en una piscina en el Miami Seaquarium, el recinto de orcas más pequeño de América del Norte, actuando para multitudes.

Lolita vuelve a casa con su madre

Ahora existe la posibilidad de que finalmente pueda irse a casa. Los activistas están luchando para devolver a la ballena, llamada Tokitae, al noroeste del Pacífico para vivir sus últimos días y posiblemente volver a conectarse con su familia. Su madre, que se cree que tiene más de 90 años, todavía nada en las aguas del mar de Salish, liderando una manada de orcas residentes del sur para encontrar salmón.

“Le debemos a todos estos animales en cautiverio la oportunidad de vivir en un entorno lo más cercano posible a su entorno natural”, dice Charles Vinick, del Whale Sanctuary Project, que ayuda a liberar ballenas en cautiverio en todo el mundo. La campaña para liberarla ha reunido a simpatizantes de todo el mundo y ha unido a activistas, grupos indígenas y filántropos con una causa común.

Las ballenas como Lolita han conseguido que el ser humano facture millones de dólares, han entretenido a innumerables personas, recuerda Vinick. “Les debemos un programa de jubilación, una pensión… devolverles algo como esto es lo mínimo que podemos hacer”, declaró al medio The Guardian.

Más de 80 orcas fueron reunidas en agosto de 1970 en Whidbey Island en Penn Cove, en el estado de Washington. Se vendieron seis crías de ballena a parques marinos. Fotografía: Wallie V Funk

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¿Volver a su entorno nativo?

Además, su posible liberación plantea incógnitas sobre cómo reparar el daño de los errores del pasado. ¿Puede un animal que ha pasado tanto tiempo en cautiverio ser liberado de forma segura en su entorno nativo? Si no, ¿adónde debería ir?

Las respuestas podrían señalar el camino a seguir para sus otras ballenas en todo el mundo. El Proyecto Whale Sanctuary señala que todavía hay más de 3000 ballenas y delfines en cautiverio en todo el mundo, incluidas 60 orcas y más de 300 belugas en parques marinos y acuarios.

Los expertos dicen que se ha mantenido en muy buena forma considerando su largo cautiverio. Howard Garrett es un investigador de ballenas y activista de Orca Network en Whidbey Island, que comenzó a trabajar en los planes para su liberación en 1995.

“Ella es un milagro todos los días. Es contra todo pronóstico que ella todavía está viva. Creo que se trata de su salud mental que mantiene su salud física en tan buena forma”, declara Garrett.

Lolita se ejercita sola, sin entrenadores presentes, dando vueltas y corriendo alrededor de la piscina. “Ella no es retraída, neurótica, no tiene el comportamiento estereotipado que indica algún tipo de daño cerebral asociado con estar en cautiverio, dice. “Ella puede ser completamente atípica en su capacidad para mantenerse saludable”.

Los activistas han pedido la liberación de Tokitae para que vuelva a conectarse con su manada y vivir sus últimos días en el Mar de Salish. Fotografía: Cristóbal Herrera/EPA

Una lucha de muchos años

Los esfuerzos para liberar a Tokitae se han prolongado durante décadas, pero han adquirido una urgencia en los últimos años. Los activistas metieron un impulso en 2005 cuando las orcas residentes del sur recibieron protección en virtud de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, protección que el Servicio Nacional de Pesca Marina extendió específicamente a Tokitae en 2015.

En 2021, el USDA publicó un informe que describe cómo el Miami Seaquarium había negado a Lolita la atención adecuada, incluida el agua sucia en su tanque, la falta de protección contra el sol abrasador y alimentarla con pescado podrido, lo que provocó problemas intestinales.

Fue ese mismo año cuando el Seaquarium se vendió a un nuevo propietario, más dispuesto a discutir sobre la liberación de Tokitae. De hecho, un filántropo llamado Pritam Singh fundó Friends of Lolita, y poder acelerar su eventual liberación. La organización de Vinick ahora está trabajando en la situación de Tokitae junto con Friends of Lolita y los propietarios de Lolita, The Dolphin Company (que es la compañía con licencia para operar el Seaquarium).

Garrett cree que es posible devolverla al Pacífico. Todavía podría ser transportada durante 10 horas en una cómoda camilla forrada de lana desde Miami a algún lugar de las Islas San Juan con agua fresca. Además, aclara que nunca se ha hecho daño a las ballenas mientras las ha transportado durante 50 años.

“Desde el principio de los tiempos hemos amado y respetado a estos animales”, comenta Raynell Morris, miembro de Lummi que forma parte de la junta directiva de la organización sin fines de lucro Friends of Lolita y parte de Sacred Lands Conservancy. 

Morris dice que la historia de Tokitae se conecta con los pueblos indígenas y su propia historia de desplazamiento: “Es la conexión de cómo nuestros niños indios fueron llevados a internados sin permiso y fueron despojados de su idioma, cultura y familia. Y muchos de esos niños nunca regresaron a casa. Tenemos que cuidarla y traerla a casa”.

La Nación Lummi se unió a la lucha para liberar a Lolita. Douglas James en 2018, un miembro de Lummi, dirige a los manifestantes. Fotografía: Miami Herald.

Una situación sin precedentes

La situación de Lolita no tiene precedentes y no tiene respuestas claras, pero sus defensores no dejarán de intentar encontrarlas. Incluso, a los expertos les preocupa que las infecciones que Tokitae contrajo en cautiverio puedan propagarse a otras orcas residentes del sur, un grupo que ya está en peligro y que cuenta con solo 74 ejemplares. Y, por supuesto, con su edad, algunos temen que no sobreviva al viaje. Y si lo hace, existen preocupaciones sobre el estrés de un nuevo entorno salvaje en una ballena anciana. Vinick declara que “son cuestiones muy difíciles, éticas y de salud. ¿Éticamente? Oh, sí, llévala a casa. Pero a riesgo de su vida, esa es una pregunta mucho más difícil”. Sin embargo, apunta a su larga supervivencia en uno de los tanques más pequeños del mundo. “Ella es una ballena dura”, dice Vinick. “¿Cómo evalúas esos riesgos con una especie en peligro de extinción? ¿Tomas algún riesgo? ¿Y corres riesgos por su vida? Esos son los problemas con los que estamos lidiando, creo que por primera vez en su vida”, zanja Vinick.   Fuente | The Guardian
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