Testimonios inspiradores: en busca de la estabilidad interna

Testimonios inspiradores: en busca de la estabilidad interna

Entrevistamos a Zora Kovacic, investigadora Ramón y Cajal en la UOC y docente de Logosofía desde hace varios años.

20 de marzo de 2024

De origen italo-brasileño, reside en Barcelona y cuenta con un doctorado en ciencias y tecnologías ambientales. Zora es co-directora del European Centre for Governance in Complexity, es miembro del comité directivo del Accelerator for Systemic Risk Assessment de la Fundación de las Naciones Unidas.

Además, colabora regularmente en el asesoramiento de las políticas públicas de la Comisión Europea y la Agencia Europea del Medioambiente. Y hace 12 años decidió complementar su formación con el estudio de Logosofía que es, para la vida, auxiliar a todas las ciencias, según nos explica ella.

Un camino hacia la estabilidad interna

– Cuéntanos un poco más sobre ese camino para hallar tu estabilidad interna que recorriste.

Por mucho tiempo sentí una fuerte incertidumbre cuando pensaba en el futuro. De hecho, desde niña sentía el futuro como algo incierto y me daba miedo. Recuerdo que cuando terminé la primaria, estaba muy triste porque tenía miedo de crecer, de dejar de ser niña. Con el tiempo, he dejado de sentir tanto miedo, pero lo que ha quedado es la sensación de que el futuro era algo desconocido y fuera de mi control.

– ¿El concepto de futuro que tenemos afecta la vida?

En mi caso, la incertidumbre que sentía hacia el futuro, generaba incertidumbre en mi vida. Si no sabemos si vamos a conseguir algo, ¿merece la pena invertir esfuerzos en ello? Si nos dicen que viene una gran crisis económica, ¿merece la pena empezar un nuevo negocio, o dejar un trabajo que no nos gusta? Si no tenemos un trabajo estable, es una locura empezar una familia? Todas esas dudas tienen un efecto paralizante.

– ¿Qué pasa si nos sentimos paralizados en nuestras vidas?

El autor de logosofía explica que:

El que cambia de idea todos los días no puede vivir feliz, las mentes inestables siempre son el producto de una inconsecuencia consigo mismos, de un desconocimiento absoluto de lo que debe significar su vida para él y para los demás. 

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La herencia de sí mismo

– ¿Has sentido alguna vez esa inestabilidad? ¿Somos inconsecuentes con nosotros mismos? ¿Cómo dejar de ser inconsecuentes?

Hay un concepto muy importante en Logosofía que es la herencia de sí mismo. Es un concepto muy original: normalmente se habla de la herencia que yo pueda recibir como patrimonio de mi familia, o a lo mejor de las características psicológicas y de los intereses y afinidades heredados de nuestros padres. ¡Pero logosofía habla de herencia de sí mismo!

Parece ser que lo que pienso y hago hoy tiene consecuencias para el ser que voy a ser mañana. Entender la herencia que creo para mí misma es una forma de ser consecuente conmigo misma.

Algunos ejemplos sencillos pueden ser: Si dejo mi casa ordenada, voy a heredar orden al volver a casa. Si no postergo tareas, voy a heredar tiempo al día siguiente. Si tengo un malentenido con alguien y no lo aclaro, voy a heredar un debilitamiento de mi relación con esa persona. Si lo aclaro, voy a heredar confianza. Si hoy cambio de idea todo el rato, en el futuro voy a heredar confusión, inconsecuencia.

– ¿Qué es lo mejor que te ha pasado estudiando Logosofía?

Llegó un momento en que entendí que no era el futuro que era incierto, ¡era mi propia desorientación que me hacía heredar incertidumbre!

Logosofía me ha enseñado a saber querer y ese elemento del saber querer ha cambiado mi vida.

Cuando empecé a estudiar logosofía, se me presentó la posibilidad de hacer un doctorado o aceptar una oferta de trabajo muy buena. Las dos ofertas eran interesantes y no tenía claro cómo tomar esa decisión. Entonces hice lo que propone el método logosófico: mirar hacia dentro, preguntarme qué es lo que quería, para qué lo quería, qué significaba para mi vida una opción y la otra.

Me acordé de que ya había aceptado antes una oferta de trabajo porque la empresa era buena y tenía buenas perspectivas de crecimiento profesional en la empresa, y al final no había sido buena elección. El trabajo no era lo que esperaba y el crecimiento no era tan rápido, ni en la dirección que esperaba.

También me acordé que había tenido la oportunidad en mi carrera de hacer un trabajo de investigación al final de la carrera universitaria,  y me había entusiasmado la investigación! Nunca le había dado peso a esa vivencia: creía que ese entusiasmo era parte de la experiencia universitaria, no había entendido que me decía algo sobre mí misma.

Al mirar hacia dentro, y no usar los criterios de los demás de lo que se supone que es bueno (viajar, dinero, etc), de repente me di cuenta de que tenía muy claro lo que quería. ¡Fue un descubrimiento asombroso!

Tomé la decisión de hacer el doctorado con mucha seguridad y con mucha alegría. Hoy soy investigadora de profesión y todavía siento que tomé la mejor decisión. Y esa estabilidad interna, la estabilidad de saber lo que quiero, me hace vivir con confianza hacia el futuro, que ya no es algo incierto sino algo que voy heredando de mí.

– ¿Por qué recomendarías el estudio de Logosofía?

Es una ciencia causal que nos orienta a fijar la vida en lo permanente. Cuando uno vive más conscientemente su vida se amplía, es más feliz y empieza a disfrutar de todas las partes de la vida, sin dejar la más importante, nuestra vida interna.

Lo que Hay que Saber
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