Dos recursos simples para tener más energía psicológica en la vida diaria

Dos recursos simples para tener más energía psicológica en la vida diaria.

¿Quién no se ha sentido alguna vez agotado y sin energía? Este parece ser uno de los males actuales que todos padeceremos en un momento u otro. Descubre dos recursos simples para tener más energía psicológica en la vida diaria de la mano de Logosofía.

12 de junio de 2024

Todos sabemos que los problemas son a veces voraces y tienden a agotar las energías físicas y psicológicas de quienes los padecen. Pero, ¿hay alguna forma de conservar o hasta aumentar la energía interior, incluso frente a la realidad de los problemas y las preocupaciones cotidianas?

El método logosófico para conocer nuestros centros energéticos internos

¿Qué son las energías? ¿De dónde provienen? ¿Cómo mueven los mecanismos físico y psicológico? ¿Es posible crear energías? ¿Por qué se pierden en algunas circunstancias? De hecho, son muchas las preguntas que surgen en la mente de quien se propone pensar un poco más en serio sobre este tema tan importante y esencial para la vida. Ante esta realidad, surge otra pregunta: ¿cómo podríamos adquirir un mayor control de nuestras propias energías si no sabemos lo que son y lo que mueven dentro de nosotros?

La aplicación del Método Logosófico permite al estudiante conocer en profundidad sus centros energéticos internos, tanto mentales como sensibles. 

Esa metodología presenta los pensamientos y los sentimientos como dos fuerzas capitales de la energía humana y destaca cómo la conciencia individual, la gran y principal fuente de energías, puede llegar a tener el dominio de estas fuerzas para el bien del individuo y de la sociedad.

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La Logosofía presenta muchos recursos en el mecanismo psicológico de cada ser humano que, al ser activados, nos permiten renovar nuestras energías internas. Estos son dos recursos básicos que el estudiante de logosofía comienza a implementar cuando se propone tomar el control de su realidad interna:

1. Orientar la observación hacia fines útiles y constructivos

Naturalmente, todos estamos acostumbrados a observar. Sin embargo, en la inmensa mayoría de los seres, la observación no está impulsada por la conciencia, es decir, por el conocimiento vinculado a la vida, sino por pensamientos negativos. De esa manera, sólo se utiliza para observar lo que hay de negativo, malo y erróneo en las cosas y los seres que les rodean.

La clave está en ser capaz de observar sin la intervención de pensamientos negativos. O sea, que la observación no esté motivada por la queja, la censura o la crítica a uno mismo o a los demás, sino más bien con el fin de edificar algo positivo. 

Observar lo que hay de bello en la naturaleza o en todo lo que nos rodea puede ser una grande fuente de energía e inspiración. 

También de la observación justa e inteligente de los propios problemas o de los errores y aciertos de los demás seres surge la capacidad de aprender más sobre uno mismo y, de esa manera, perfeccionarse.

2. Mover el recuerdo para ampliar la propia vida, no para disminuirla

También el recuerdo, cuando es impulsado por pensamientos negativos, proyecta continuamente en la mente imágenes tristes y deprimentes. En este estado, el efecto que se produce es ya bien conocido por todos: el hábito muy pronunciado de quejarse, de disgustarse por cualquier cosa, de creerse incapaz, de temer el futuro, etc.

He aquí algunos de los auténticos devoradores de tiempo y energía. Es más, esto es una demostración de ingratitud, porque uno está constantemente olvidando los hechos y las cosas que una vez tuvieron un valor real y positivo en su vida. Olvidar o no reconocer el valor de los hechos vividos es lo mismo que disminuir la vida un poco más a cada día.

En lugar de rendirse a las preocupaciones, es imprescindible recordar los momentos felices que han dejado una profunda huella en uno; recordar al niño que se ha sido, y el entusiasmo que tenía; recordar el maravilloso regalo que es estar vivo; etc.

De esa manera, la conciencia se activa y la vida se amplía. Luego viene la gratitud por los momentos felices, que es un sentimiento muy potente y una gran fuente de energía, y que sirve de blindaje contra las dificultades que hay que afrontar.

No ubicar la vida dentro de los problemas

Cuando toda la atención se centra en los problemas, las dificultades o los aspectos negativos, es como si la vida misma se situara dentro de los problemas.

“La vida no debe ser ubicada dentro de los problemas, sino los problemas dentro de la vida.” De la Logosofía

Es imposible ignorar los problemas cotidianos, ni tampoco es aconsejable hacerlo; sin embargo, la Logosofía aconseja a las personas no detenerse en ellos más de lo necesario. Hacerlo sería detener la vida misma, limitarse y agotar las energías.

En cambio, cuando los problemas se sitúan dentro de la vida, es decir, cuando se toma conciencia de que la vida es proporcionalmente mucho más grande que los problemas, se pueden crear estímulos dentro de uno mismo no sólo para afrontar las dificultades con entereza, sino también para vivir una vida más amplia, consiguiendo ampliar la propia capacidad de pensar, de realizar, de sentir y mucho más.

Para alcanzar tan anhelado ideal, el secreto reside en aprender a mover conscientemente los recursos internos, como la facultad de observar y la de recordar. Quien comienza esta tarea pronto se da cuenta de que cada uno tiene en su interior una gran fuente de energía que puede utilizar para su bien y el de los demás.

Redacción: Vanessa Hoffmann Cabral, emprendedora y docente en Logosofía desde 2006.

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