Más allá del dolor: la anestesia epidural puede salvar vidas

Más allá del dolor: la anestesia epidural puede salvar vidas.

La anestesia epidural puede reducir en un 50% los riesgos de la madre asociados a embarazos complicados y en un 47% los asociados a partos prematuros.

7 de julio de 2024

En España, entre el 80% y el 90% de las embarazadas piden recibir anestesia epidural durante el parto. De hecho, las mujeres españolas están entre las europeas que más solicitan esta opción, pues en países como Suecia, Reino Unido, Holanda o Dinamarca, entre otros, solo la solicitan entre el 40% y el 50% de las mujeres.

Y es que, como es obvio, la principal razón por la que se opta por la anestesia epidural es la desaparición total del dolor durante el parto. De hecho, alrededor del 10% de las mujeres españolas que quieren tener un parto natural, acaban pidiendo epidural cuando empiezan a sentir dolor.

Pero, ¿la epidural es solo un alivio contra el dolor? Los últimos estudios indican que esta práctica podría ir más allá, pudiendo reducir en un 35% las complicaciones graves que el parto tiene sobre la madre.

¿Qué es la epidural?

La anestesia epidural es un fármaco adormecedor que se suministra a través de un catéter en la zona conocida como espacio epidural (un lugar específico que se encuentra en el interior de la parte baja de la espalda antes de llegar a la médula espinal). 

El efecto de esta anestesia es la pérdida de sensibilidad en la parte inferior del cuerpo, por lo que en el parto desaparece el dolor que suponen las contracciones y la fase del expulsivo. Incluso, se puede utilizar en el caso de cesárea. Sin embargo, no desaparece esa sensación de presión tan necesaria para poder empujar cuando es necesario.

La epidural suele hacer efecto después de 5 o 20 minutos desde que se suministra y, normalmente, esta técnica se realiza en la sala de dilatación.

Beneficios de la anestesia epidural

Además de ser la forma más efectiva de hacer desaparecer el dolor durante el parto sin retrasarlo, la anestesia epidural le permite a la mujer estar completamente despierta y experimentar al 100% el nacimiento de su hijo sin ningún tipo de estrés.

La epidural es totalmente segura para el bebé, ya que únicamente una pequeña cantidad del fármaco ingresa en el torrente sanguíneo.

También es muy interesante en el caso de que haya que hacer una cesárea imprevista o un parto instrumentado.

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¿Qué dicen los últimos estudios de la anestesia epidural?

Según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Bristol y de Glasgow, la anestesia epidural reduce el riesgo de complicaciones graves en la madre en un 35% en las semanas posteriores al parto. Algunas de estas complicaciones pueden ser sangrado excesivo, sepsis, coagulación sanguínea, insuficiencia cardíaca o histerectomía (extirpación total o parcial del útero).

El estudio también señala que la epidural puede reducir un 50% los riesgos de la madre asociados a embarazos complicados y un 47% los asociados a partos prematuros.

Según Rachel Kearns, la autora principal del estudio, este descubrimiento “subraya la importancia de proporcionar a las mujeres información precisa sobre la epidural y de garantizar el acceso a ella”.

Se cree que las razones que pueden estar detrás de estos resultados son la reducción de la presión arterial, de la hormona del estrés y de la frecuencia cardíaca que provoca la epidural en la madre. Además, también permite que mujeres con afecciones médicas subyacentes o no diagnosticadas puedan enfrentarse mejor a las demandas respiratorias o cardiovasculares que exige el parto.

Por último, la epidural también permite que las madres puedan tener periodos de descanso en partos que se alargan en exceso, evitando así el que se tenga que realizar una cesárea. 

Muchos expertos indican que los resultados de este estudio son alentadores, pero que todavía es necesario indagar más en el tema para descubrir otros factores que pudieran estar interviniendo en las conclusiones.

Pero, ¿es todo color de rosa en la anestesia epidural?

Pese a que la epidural es una de las intervenciones médicas más seguras, no está exenta de riesgos. Sin embargo, estos tienen una probabilidad muy baja de manifestarse. Algunos de estos efectos secundarios pueden ser cefalea (1% de los casos), vómitos, picazón, pesadez de las piernas o hematoma epidural, entre otros. 

También puede ocurrir que la epidural no haga efecto y se siga sintiendo el mismo dolor, algo que le ocurre a alrededor del 10% de las mujeres a las que se les administra la epidural.

Philip Hess, investigador de la Facultad de Medicina de Harvard, indica que, pese a ello, “recibir o no la epidural para aliviar el dolor debe ser una decisión 100% individual”.

FUENTES | National Geographic / Estudio / Hospital Universitario Fuenlabrada / Mass General Brigham / Clínica Mayo / Medline Plus (Biblioteca Nacional de Medicina) / La Razón /

Teresa H. Santacreu

Teresa H. Santacreu

Apasionada de los viajes, la naturaleza y el cine, decidió dejar el mundo del derecho y la política para dedicarse al periodismo. Lo que más le gusta de esta profesión es poder aprender cada día algo nuevo del mundo que le rodea.

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