Descubren una arcilla que podría alargar la vida de frutas y verduras y reducir el desperdicio alimentario

Descubren una arcilla que podría alargar la vida de frutas y verduras y reducir el desperdicio alimentario
Descubren una arcilla que podría alargar la vida de frutas y verduras y reducir el desperdicio alimentario

Gran parte de las frutas y verduras que consumimos viajan miles de kilómetros antes de llegar a una tienda. En ese trayecto, muchas no se estropean por golpes o mala conservación, sino por algo mucho más invisible: el etileno, un gas natural que ellas mismas producen y que acelera su maduración. Cuando ese gas se acumula en cajas, contenedores o envases cerrados, el proceso se dispara y una parte importante del cargamento termina echándose a perder antes de llegar al consumidor. Ahora, un equipo de la Universidad de Copenhague ha encontrado una posible solución sencilla y prometedora: una arcilla modificada capaz de absorber ese gas y retenerlo. La buena noticia no está solo en el hallazgo, sino en lo que podría significar a gran escala: menos comida desperdiciada y productos con mejor sabor al llegar al plato.

Cómo actúa

El material utilizado es la montmorillonita, una arcilla natural, abundante, barata y no tóxica. En su forma original ya era capaz de captar una pequeña cantidad de etileno, pero los investigadores han conseguido mejorar mucho esa capacidad modificando suavemente su estructura química para crear más huecos internos sin perder seguridad ni estabilidad.

«Ahora conocemos la física y la química fundamentales del proceso que afectan a la capacidad de la arcilla para absorber y retener etileno».

Según explica la investigadora Heloisa Bordallo, la idea era comprobar si podían “usar química y física para modificar la arcilla de forma que capturara el gas y así ralentizara la maduración”. Y añade: “Lo hemos conseguido”. Ese paso es importante porque, según la universidad, nunca antes se había logrado que una arcilla absorbiera cantidades tan altas de etileno.

Para entender el proceso, el equipo utilizó técnicas avanzadas con neutrones, rayos X y análisis térmicos. Ese trabajo les ha permitido no solo comprobar que el material funciona, sino entender la física y la química que explican por qué absorbe y retiene mejor el gas.

Una nueva arcilla podría reducir millones de toneladas de desperdicio alimentario

Lo que cambia

El objetivo práctico ahora es trasladar ese hallazgo al mundo real mediante pequeños sobres o almohadillas con arcilla en polvo que puedan colocarse junto a frutas y verduras durante el transporte. La idea es similar a las bolsitas antihumedad que vienen en cajas de zapatos o aparatos electrónicos, pero en este caso pensadas para capturar etileno.

La investigadora Karina Kovalchuk lo resume así: “Ahora conocemos la física y la química fundamentales del proceso que afectan a la capacidad de la arcilla para absorber y retener etileno. Antes no lo sabíamos. Así que ahora podemos controlar y optimizar el proceso, lo cual es necesario para que pueda utilizarse en la industria”.

El avance no solo podría reducir pérdidas de alimentos. También podría permitir que muchas frutas se recojan más tarde, en un punto de maduración mejor, sin miedo a que se estropeen durante el trayecto. Eso significa menos desperdicio, pero también productos con mejor sabor y aroma para el consumidor.

A veces una solución global no necesita una tecnología espectacular, sino un material sencillo, accesible y bien entendido. Y si una arcilla común puede ayudar a que menos alimentos se pierdan antes de llegar a la mesa, su impacto podría ser mucho mayor de lo que parece a primera vista.

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