Identifican un nuevo indicador para personalizar terapias en cáncer pediátrico

Identifican un nuevo indicador para personalizar terapias en cáncer pediátrico
Identifican un nuevo indicador para personalizar terapias en cáncer pediátrico

Un estudio internacional liderado por investigadores de la Universidad de Birmingham ha identificado un nuevo biomarcador que podría ayudar a personalizar el tratamiento de algunos cánceres pediátricos difíciles de tratar. El trabajo forma parte del ensayo eSMART y analizó la respuesta de niños y jóvenes con tumores sólidos recurrentes o resistentes a terapias previas. Aunque todavía serán necesarios más estudios antes de trasladar este hallazgo a la práctica clínica, los resultados abren una vía esperanzadora para saber con antelación qué pacientes podrían beneficiarse de terapias avanzadas basadas en inhibidores PARP.

Cánceres complejos

El ensayo incluyó pacientes con sarcoma de Ewing y otros tumores sólidos pediátricos, principalmente sarcomas y tumores del sistema nervioso central. Entre ellos había casos de osteosarcoma, neuroblastoma, rabdomiosarcoma, nefroblastoma, meduloblastoma y carcinoma de plexo coroideo, una forma muy poco frecuente de tumor cerebral.

En lugar de aplicar tratamientos avanzados a todos los pacientes por igual, los biomarcadores permiten buscar señales dentro del tumor que orienten mejor las decisiones médicas.

Se trata de enfermedades especialmente difíciles cuando el cáncer se ha extendido o reaparece tras tratamientos anteriores. En esos casos, las posibilidades de curación disminuyen de forma notable y los equipos médicos necesitan nuevas herramientas para identificar qué terapias pueden funcionar mejor en cada paciente.

Los investigadores probaron una combinación de irinotecán, un fármaco de quimioterapia utilizado en cáncer pediátrico, y un inhibidor PARP, una clase de medicamento que bloquea mecanismos de reparación del ADN y que ya se emplea en algunos cánceres adultos con alteraciones genéticas concretas.

La idea inicial era comprobar si determinados tumores pediátricos con fallos en la reparación del ADN podían ser más sensibles a este tipo de tratamiento. Sin embargo, el estudio mostró que ni el sarcoma de Ewing por sí solo ni las alteraciones genéticas esperadas en reparación del ADN predecían claramente quién iba a beneficiarse.

Un nuevo indicador podría ayudar a elegir terapias en cánceres pediátricos

Nueva pista

La clave apareció al analizar de forma retrospectiva los tumores de los pacientes que sí se beneficiaron del tratamiento y compararlos con aquellos que no respondieron. En total, 12 pacientes obtuvieron algún beneficio, ya fuera una reducción parcial o completa del tumor o una enfermedad estable durante más de seis meses.

Los investigadores observaron que los pacientes cuyos tumores presentaban una puntuación alta de aneuploidía tenían más probabilidades de responder a la terapia. La aneuploidía es una alteración del genoma por la que las células tumorales tienen un número anormal de cromosomas o fragmentos cromosómicos.

Este hallazgo es relevante porque es la primera vez que una puntuación alta de aneuploidía se asocia con respuesta terapéutica en un ensayo de cáncer pediátrico. Además, no parecía depender de un tipo concreto de tumor, sino de una característica biológica compartida por algunos cánceres.

La doctora Louise Hopkins, responsable del equipo de gestión del ensayo infantil en la Cancer Research UK Clinical Trials Unit, destacó que el estudio supone “un gran avance en oncología pediátrica” porque ofrece una posible hoja de ruta para personalizar el tratamiento en algunos de los cánceres infantiles más difíciles de abordar.

Medicina personalizada

La doctora Susanne Gatz, profesora asociada de Oncología Pediátrica en la Universidad de Birmingham, subrayó que los datos son “realmente emocionantes” y agradeció la participación de los pacientes y sus familias en el estudio. También recordó que, aunque los inhibidores PARP ya están consolidados en algunos cánceres adultos con alteraciones genéticas específicas, todavía no se habían identificado grupos equivalentes de pacientes en cáncer pediátrico.

Según la investigadora, haber identificado una puntuación alta de aneuploidía como posible biomarcador podría ayudar a definir un grupo específico de niños y jóvenes que se beneficien de ensayos con inhibidores de reparación del ADN. Aun así, insistió en que hace falta más investigación para comprobar si este hallazgo se confirma en otros estudios y para entender mejor la relación entre aneuploidía y respuesta al tratamiento.

Este avance puede contribuir a una oncología pediátrica más precisa. En lugar de aplicar tratamientos avanzados a todos los pacientes por igual, los biomarcadores permiten buscar señales dentro del tumor que orienten mejor las decisiones médicas.

Aunque el camino hacia una aplicación clínica todavía requiere más validación, el estudio ofrece una nueva pista para cánceres infantiles de alto riesgo y recaída. Si futuros ensayos confirman estos resultados, la aneuploidía podría convertirse en una herramienta útil para seleccionar terapias, evitar tratamientos poco eficaces y aumentar las oportunidades de quienes más necesitan nuevas opciones.

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