La corrección de la vista cansada podría adaptarse mejor a cada persona gracias a un nuevo estudio internacional con participación del CSIC. Los investigadores han desarrollado una forma rápida de detectar quiénes perciben alteraciones en la distancia de los objetos en movimiento y estimar una compensación personalizada.
Millones de personas corrigen la presbicia mediante monovisión, una técnica que ajusta un ojo para ver de lejos y el otro para enfocar de cerca. Sin embargo, investigadores del Instituto de Óptica del CSIC y de la Universidad de Pensilvania descubrieron hace años que esta estrategia puede provocar un pequeño desfase en la forma en que el cerebro procesa las imágenes de ambos ojos. Ahora, un nuevo estudio confirma que ese efecto es muy común y presenta una herramienta capaz de medirlo para adaptar mejor la corrección a cada paciente.
Milisegundos decisivos
La presbicia aparece habitualmente entre los 40 y los 50 años, cuando el cristalino pierde capacidad para enfocar los objetos cercanos. La monovisión es una de las soluciones más utilizadas y permite que cada ojo asuma una función distinta: uno prioriza la visión lejana y el otro la cercana.
Los nuevos resultados abren la puerta a ajustar de forma individual la intensidad del filtro.
El problema es que el cerebro no procesa ambas imágenes exactamente a la misma velocidad. De forma contraintuitiva, la imagen borrosa se procesa más rápido que la nítida, generando un desfase de apenas milisegundos que puede alterar la percepción de profundidad.
Ese pequeño retraso puede hacer que un objeto en movimiento parezca estar más cerca o más lejos de lo que realmente está. En determinadas situaciones, como al conducir, el error podría llegar a ser de varios metros, lo que da relevancia práctica a un fenómeno que hasta ahora podía pasar desapercibido.
El nuevo trabajo, basado en más de 50 participantes con y sin presbicia, muestra que la ilusión aparece de forma generalizada y que alrededor de una de cada tres personas la percibe con suficiente intensidad como para que pueda resultar relevante.

Un dispositivo permite detectar qué personas perciben peor las distancias al corregir la presbicia
Corrección a medida
Para identificar a quienes son más sensibles a este efecto, el equipo ha desarrollado un índice de visibilidad de la ilusión y ha validado un dispositivo portátil capaz de medirla de forma rápida y precisa. La herramienta permite estimar en qué personas el fenómeno será perceptible y en cuáles pasará prácticamente inadvertido.
Los investigadores ya habían propuesto una posible solución: añadir un filtro oscuro en la lente del ojo que recibe la imagen borrosa. Al reducir su luminosidad, se ralentiza ligeramente su procesamiento y se compensa el desfase entre ambos ojos.
La novedad es que no todos los pacientes necesitarían la misma corrección. Los nuevos resultados abren la puerta a ajustar de forma individual la intensidad del filtro e incluso, en el futuro, a sistemas capaces de modificar dinámicamente la imagen según la distancia o la iluminación.
El avance no cambia de inmediato la forma de tratar la presbicia, pero sí introduce una idea importante: corregir la vista cansada no tiene por qué ser igual para todo el mundo. Medir cómo procesa cada cerebro las imágenes podría ayudar a conseguir una visión más cómoda, precisa y segura.
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