La terapia hormonal y el riesgo de demencia podrían estar más relacionados de lo que se pensaba. Un estudio británico con 183.450 mujeres posmenopáusicas ha encontrado que quienes habían utilizado terapia hormonal sustitutiva durante al menos un año presentaban un 10% menos de riesgo de desarrollar cualquier demencia y un 16% menos de recibir un diagnóstico de alzhéimer.
Investigadores de la Universidad de East Anglia analizaron datos del UK Biobank y siguieron a las participantes durante una media de 13,3 años, periodo en el que se registraron 3.948 casos de demencia. El objetivo no era solo comprobar si existía una relación general con la terapia hormonal, sino averiguar si determinadas mujeres podían beneficiarse más según factores como el tipo de menopausia, la exposición al estrógeno durante la vida, la genética o la edad a la que comenzaron el tratamiento. Los resultados se han publicado en Alzheimer’s & Dementia.
Diferencias importantes
La asociación más fuerte apareció entre las mujeres que habían experimentado una menopausia quirúrgica, por ejemplo tras la extirpación de los ovarios. Entre ellas, las usuarias de terapia hormonal presentaron un riesgo de demencia un 26% menor que quienes no la habían utilizado.
El trabajo es observacional, por lo que pueden existir otras diferencias entre las mujeres que utilizaron el tratamiento y las que no lo hicieron que expliquen parte de los resultados.
También se observaron mayores diferencias entre mujeres que habían tenido una exposición natural más baja al estrógeno durante su vida, debido por ejemplo a una primera menstruación tardía o una menopausia temprana. En este grupo, el uso de terapia hormonal se asoció con una reducción aproximada del 16% en el riesgo de demencia.
La genética también parece influir. Entre las portadoras de la variante APOE4, relacionada con un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer, la terapia hormonal se asoció con alrededor de un 13% menos de riesgo de demencia. Los autores consideran especialmente interesante este resultado porque este grupo cuenta con menos opciones de prevención establecidas.
El momento de comenzar el tratamiento también resultó relevante. La asociación más favorable se observó entre quienes iniciaron la terapia hormonal entre los 46 y los 56 años, un resultado compatible con la hipótesis de que actuar cerca de la menopausia podría ser diferente a comenzar el tratamiento mucho más tarde.

La terapia hormonal se asocia con un menor riesgo de demencia y alzhéimer tras la menopausia
Más investigación
“Este trabajo sugiere que también podría desempeñar un papel en la salud cognitiva a largo plazo de algunas mujeres”, explicó Anne-Marie Minihane, directora del Norwich Institute for Healthy Ageing y responsable de la investigación. La terapia hormonal se prescribe actualmente principalmente para aliviar síntomas de la menopausia como los sofocos y los sudores nocturnos.
Los investigadores insisten, sin embargo, en que sus resultados no demuestran que la terapia hormonal prevenga la demencia. El trabajo es observacional, por lo que pueden existir otras diferencias entre las mujeres que utilizaron el tratamiento y las que no lo hicieron que expliquen parte de los resultados.
Por ejemplo, las usuarias de terapia hormonal tenían de media un nivel educativo superior. Aunque el análisis ajustó factores socioeconómicos y otras variables, no es posible eliminar por completo la influencia de elementos que no hayan sido medidos. Por eso serán necesarios ensayos clínicos capaces de establecer una relación causal.
El estudio tampoco plantea que las mujeres deban empezar a utilizar terapia hormonal únicamente para reducir el riesgo de demencia. Su aportación está en señalar que la historia hormonal, la genética y el momento del tratamiento podrían ayudar a identificar quiénes obtienen mayores beneficios, avanzando hacia decisiones cada vez más personalizadas sobre la salud durante y después de la menopausia.
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