Un estudio sobre el contacto físico entre grandes simios revela que chimpancés y bonobos se abrazan, se tocan y se besan antes de situaciones tensas. Estos gestos parecen reforzar la confianza, reducir los conflictos y favorecer que el grupo comparta los alimentos de forma pacífica.
Mucho antes de que los seres humanos empezaran a darse abrazos para transmitir calma, nuestros parientes evolutivos más cercanos ya parecían conocer el poder de una caricia. Una investigación liderada por la Universidad de Durham ha comprobado que chimpancés y bonobos recurren al contacto físico antes de momentos de competencia, como el reparto de comida. Los animales que se abrazaban, tocaban o besaban previamente pasaban después más tiempo alimentándose juntos y con menos tensiones. El hallazgo sugiere que este comportamiento social podría remontarse al antepasado común que compartimos hace más de seis millones de años.
Calmar tensiones
El equipo estudió a 116 chimpancés y bonobos pertenecientes a cinco grupos de dos santuarios africanos: Lola ya Bonobo, en la República Democrática del Congo, y Chimfunshi, en Zambia. Durante varios meses, los investigadores analizaron su conducta en los cinco minutos anteriores a la llegada de comida, un momento en el que aumentaba la expectación y podían surgir disputas.
Para los investigadores, esa exposición podría funcionar como una poderosa muestra de confianza.
Los resultados mostraron que cuanto mayor era el número de gestos afectuosos antes de comer, más probable era que los animales compartieran el espacio sin agresividad. Según los autores, estos contactos podrían actuar como una herramienta rápida para reducir el estrés y reforzar la tolerancia dentro del grupo.
“Antes de los acontecimientos estresantes se reúnen, se tranquilizan, se tocan y se abrazan”, explicó la profesora Zanna Clay. La investigadora comparó este comportamiento con el corrillo que forma un equipo antes de un partido: un gesto de unión que transforma el “yo” en un “nosotros”.

Chimpancés y bonobos usan el contacto físico para calmar tensiones
Raíces compartidas
El tipo de contacto variaba según la organización social de cada especie. Entre los bonobos predominaban los gestos entre hembras, cuyas alianzas tienen un papel central en el grupo. Entre los chimpancés eran más frecuentes entre machos, especialmente allí donde existía una convivencia más tolerante.
Algunos chimpancés llegaron a realizar comportamientos especialmente vulnerables, como introducir los dedos o las manos en la boca de otro individuo. Para los investigadores, esa exposición podría funcionar como una poderosa muestra de confianza: una forma de comunicar que no existe intención de atacar.
El investigador Jake Brooker recuerda que el tacto es una de las formas de comunicación más antiguas. La similitud entre ambas especies apunta a que estos gestos no son exclusivos de los humanos, sino parte de una herencia evolutiva mucho más profunda.
La investigación deja así una buena noticia tan sencilla como universal: un abrazo puede ser mucho más que una muestra de cariño; también puede crear confianza, aliviar tensiones y ayudarnos a convivir mejor. Una lección que la naturaleza parece practicar desde hace millones de años.









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