Un fármaco experimental ha conseguido revertir pérdida de visión y alteraciones motoras ya establecidas en ratones con un modelo de esclerosis múltiple. El compuesto, llamado kamuvudina-9 o K-9, fue desarrollado a partir de una familia de antivirales utilizados frente al VIH y la hepatitis B y actúa bloqueando una vía inflamatoria implicada en el daño de las neuronas. A diferencia de muchos tratamientos actuales, diseñados sobre todo para prevenir nuevos brotes, K-9 permitió recuperar parte de la función que ya se había perdido.
El trabajo, financiado en parte por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, se centró en ratones a los que se indujo una enfermedad similar a la esclerosis múltiple. Los investigadores esperaron hasta que los síntomas fueran visibles y después administraron K-9 durante dos semanas. Los animales no solo quedaron protegidos frente a un mayor deterioro neurológico, sino que recuperaron movilidad y visión en mayor medida que los grupos tratados con un fármaco convencional para la enfermedad.
Recuperar función
La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario daña la mielina, la capa que protege las fibras nerviosas. Esa lesión dificulta la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo y puede provocar pérdida de visión, debilidad, fatiga y problemas de movilidad.
El equipo complementó los experimentos con un análisis de datos sanitarios de más de tres millones de personas.
K-9 actúa sobre el inflamasoma, un sistema de alarma de la inmunidad innata que, cuando se activa de forma excesiva, puede desencadenar ciclos de inflamación y muerte celular en el cerebro y la médula espinal. Los investigadores creen que bloquear esta vía puede ayudar a proteger las fibras nerviosas y su cubierta de mielina.
Eso fue precisamente lo que observaron en los animales tratados. El fármaco preservó los axones y la mielina y también frenó el aumento de neurofilamento de cadena ligera (NfL), un biomarcador sanguíneo relacionado con daño neuronal.
“Lo sorprendente es que K-9 no solo evitó un mayor deterioro neurológico, sino que los animales recuperaron funciones que ya habían perdido”, explica Jayakrishna Ambati, responsable del desarrollo del compuesto en la Universidad de Virginia.

Un medicamento derivado de antivirales logra recuperar movilidad y visión en un modelo de esclerosis múltiple
Señales en humanos
El equipo complementó los experimentos con un análisis de datos sanitarios de más de tres millones de personas. Entre quienes tomaban antivirales de la familia de los NRTI (de los que deriva K-9), el riesgo de recibir un diagnóstico de esclerosis múltiple fue un 41% menor y, entre quienes ya tenían la enfermedad, la tasa anual de recaídas fue un 36% inferior. Se trata de una asociación observacional, por lo que no demuestra que esos fármacos sean la causa directa de la reducción.
K-9 ha sido diseñado precisamente para conservar la capacidad antiinflamatoria de esos medicamentos eliminando su actividad antiviral, relacionada con algunos efectos secundarios cuando se utilizan de forma prolongada. El compuesto ya ha entrado en ensayos clínicos para enfermedades oculares como el edema macular diabético y la orbitopatía tiroidea.
Esa experiencia previa podría facilitar su estudio en otras enfermedades. Los investigadores quieren avanzar hacia ensayos clínicos específicos en personas con esclerosis múltiple, además de explorar su posible utilidad en patologías neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica.
Por ahora, K-9 sigue siendo un tratamiento experimental para la esclerosis múltiple y no se sabe todavía si la recuperación observada en ratones podrá reproducirse en pacientes. Pero el estudio plantea una posibilidad especialmente interesante: no limitarse a frenar nuevos daños, sino intentar recuperar parte de la función neurológica ya perdida.
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