Investigadores de la Universidad de Ginebra y los Hospitales Universitarios de Ginebra han desarrollado Amniogel, un gel protector que ayuda a células productoras de insulina a sobrevivir tras el trasplante y regular la glucosa en ratones diabéticos.
Un avance experimental en diabetes tipo 1 acerca un poco más la posibilidad de desarrollar un páncreas bioartificial capaz de reducir, en el futuro, la dependencia de las inyecciones diarias de insulina. Investigadores de la Universidad de Ginebra y los Hospitales Universitarios de Ginebra han creado un hidrogel llamado Amniogel, diseñado para proteger y sostener islotes pancreáticos, pequeños grupos de células responsables de producir insulina y otras hormonas. En pruebas con ratones diabéticos, el sistema consiguió mantener niveles normales de glucosa en sangre durante al menos 100 días, todo el periodo de seguimiento del estudio. Aunque todavía queda camino antes de una posible aplicación en humanos, el resultado supone una señal esperanzadora para la medicina regenerativa.
Gel protector
La diabetes tipo 1 aparece cuando el sistema inmunitario destruye las células beta del páncreas, encargadas de producir insulina. Como consecuencia, el organismo pierde la capacidad de regular correctamente el azúcar en sangre y las personas con esta enfermedad necesitan administrarse insulina durante toda la vida.
Este trabajo demuestra que combinar biomateriales, células productoras de insulina y redes vasculares puede abrir nuevas rutas frente a la diabetes tipo 1.
Una de las estrategias que ya se investiga desde hace años es el trasplante de islotes pancreáticos. Estos pequeños grupos celulares pueden restaurar temporalmente el control de la glucosa, pero el procedimiento se enfrenta a varios obstáculos importantes: falta de donantes, riesgo de rechazo y baja supervivencia de las células trasplantadas.
El problema es que, cuando los islotes se aíslan y se introducen en el organismo, pierden parte de su entorno natural. Además, si se implantan en el hígado, que es el lugar habitual, pueden sufrir inflamación, escaso aporte sanguíneo y falta de soporte estructural, factores que reducen su eficacia y duración.
Amniogel busca resolver parte de esas dificultades creando un entorno más parecido al natural. El hidrogel procede de la membrana amniótica humana, una capa interna de las membranas que rodean al feto y que puede obtenerse de la placenta después del parto. Su función es envolver los islotes pancreáticos y ofrecerles señales de supervivencia, protección y soporte antes y después del trasplante.

Investigadores suizos prueban un hidrogel que regula la glucosa en ratones diabéticos
Injerto vascularizado
Una de las grandes novedades del sistema es que permite que se forme una red de microvasos alrededor de los islotes antes de implantarlos. De esta forma, el injerto llega al organismo “prevascularizado”, es decir, con una estructura preparada para conectarse después con el suministro sanguíneo del receptor.
En los experimentos, los investigadores introdujeron islotes pancreáticos y células formadoras de vasos dentro del gel. El resultado fueron pequeños injertos con forma de disco, de unos nueve milímetros de diámetro, capaces de integrarse mejor tras el trasplante y mantener la glucosa estable en ratones diabéticos durante al menos 100 días.
El gel también mostró otra característica prometedora: en pruebas de laboratorio ralentizó la migración de células inmunitarias citotóxicas. Esto sugiere que podría ayudar a proteger el injerto en las primeras fases tras la implantación, un momento especialmente delicado para la supervivencia de las células trasplantadas.
Medicina regenerativa
El avance se ha desarrollado dentro del proyecto europeo VANGUARD . Además, Amniogel se produce mediante un proceso compatible con estándares GMP, un requisito importante si en el futuro se quiere avanzar hacia aplicaciones clínicas.
El siguiente reto será escalar la tecnología. Para pensar en su uso en humanos, los investigadores deberán producir injertos más grandes o un mayor número de ellos, comprobar su seguridad y confirmar que pueden funcionar en organismos mucho más complejos que los modelos animales.
Este trabajo demuestra que combinar biomateriales, células productoras de insulina y redes vasculares puede abrir nuevas rutas frente a la diabetes tipo 1. Todavía no es una cura ni una alternativa disponible para pacientes, pero sí un paso relevante hacia terapias celulares más eficaces, duraderas y, algún día, capaces de reducir la necesidad de inyecciones diarias de insulina.
Además, el potencial de Amniogel podría ir más allá de la diabetes. Al estar diseñado para alojar y proteger células trasplantadas, este tipo de hidrogel podría servir en el futuro para otras terapias celulares, ampliando las posibilidades de la medicina regenerativa en enfermedades donde reparar o sustituir células dañadas es una de las grandes metas científicas.
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