El ensayo, pionero en el mundo, abre una nueva esperanza para niños que quedaron infértiles tras tratamientos contra el cáncer o enfermedades graves durante la infancia.
La medicina reproductiva acaba de dar un paso que podría cambiar el futuro de miles de familias. Un hombre de 27 años ha conseguido producir esperma a partir de tejido testicular que le fue extraído y congelado cuando tenía solo 10 años, antes de someterse a una potente quimioterapia. El caso supone la primera demostración en humanos de que el tejido testicular prepuberal criopreservado puede restaurar la producción de esperma en la edad adulta.
El avance se ha logrado en Bélgica, dentro de un ensayo liderado por la profesora Ellen Goossens, de la Vrije Universiteit Brussel, en colaboración con Brussels IVF y el Hospital Universitario de Bruselas. Los resultados, publicados en un estudio preliminar aún pendiente de revisión científica, representan una noticia esperanzadora para niños que deben enfrentarse a tratamientos agresivos contra enfermedades como el cáncer o la anemia falciforme.
Un tratamiento experimental que comenzó hace más de 15 años
Cuando el paciente tenía 10 años, los médicos le diagnosticaron anemia falciforme y necesitó un trasplante de médula ósea. Antes de recibir la quimioterapia de alta intensidad necesaria para el procedimiento —tratamiento que podía dejarle infértil de forma permanente—, los especialistas decidieron extraerle un testículo y conservar fragmentos de tejido testicular mediante congelación.
En aquel momento, en 2008, esta técnica era todavía experimental y apenas había sido desarrollada en animales. Aun así, el hospital belga había comenzado años antes a almacenar tejido testicular de niños que todavía no habían llegado a la pubertad y que, por tanto, no podían congelar esperma como sí hacen los adultos.
“Es un hallazgo enorme. Muchísimas personas tendrán ahora esperanza de poder tener hijos biológicos”, afirmó la profesora Ellen Goossens, responsable del ensayo.
El tejido almacenado contenía células madre espermatogoniales, precursoras de los espermatozoides, junto con células de Sertoli, fundamentales para nutrir y apoyar su desarrollo.
El trasplante consiguió generar espermatozoides maduros
Dieciséis años después de la congelación, los investigadores reimplantaron varios fragmentos de tejido: algunos dentro del testículo restante y otros bajo la piel del escroto. Tras un año en el organismo, los injertos fueron retirados y analizados en laboratorio.
Dos de los fragmentos implantados dentro del testículo habían logrado producir espermatozoides maduros. Los especialistas pudieron recogerlos y volver a congelarlos para futuras técnicas de reproducción asistida.
Aunque todavía queda por comprobar si esos espermatozoides pueden fecundar un óvulo con éxito, los investigadores destacan que su aspecto era completamente normal, lo que supone una señal muy positiva.
El caso demuestra por primera vez que el tejido testicular infantil puede sobrevivir décadas congelado y recuperar su función reproductiva al volver al cuerpo.
Los científicos explican que los espermatozoides no llegarán de forma natural al semen porque los fragmentos implantados no están conectados directamente con los conductos espermáticos. Por ello, el proceso requerirá técnicas de fecundación in vitro.
Una esperanza real para miles de personas en todo el mundo
Actualmente, más de 3.000 pacientes en todo el mundo tienen tejido testicular conservado mediante criopreservación. Solo en Reino Unido se calcula que unos 200 niños al año podrían beneficiarse potencialmente de esta técnica.
El profesor Rod Mitchell, endocrinólogo pediátrico de la Universidad de Edimburgo y responsable de un ensayo similar en Reino Unido, calificó el resultado como una auténtica “prueba de concepto” en humanos.
“Siempre creí que funcionaría, porque científicamente tenía sentido. Pero verlo en la práctica sigue siendo increíble”, explicó Mitchell.
Su equipo, junto a especialistas de Oxford y Londres, ya ha almacenado muestras de más de 1.000 pacientes británicos y espera comenzar los primeros trasplantes próximamente.

Un futuro con más opciones para preservar la fertilidad
Los tratamientos oncológicos y algunas terapias para enfermedades graves han permitido salvar millones de vidas infantiles durante las últimas décadas. Sin embargo, uno de sus efectos secundarios más difíciles es la infertilidad futura.
Hasta ahora, los niños que aún no habían alcanzado la pubertad no tenían prácticamente opciones para preservar su fertilidad. Este nuevo avance podría cambiar esa realidad y ofrecer una oportunidad real de tener hijos biológicos en la vida adulta.
Los investigadores consideran que este es solo el comienzo. El primer paciente está valorando si someterse a nuevos injertos para obtener más espermatozoides o iniciar próximamente un tratamiento de fecundación in vitro.
Mientras tanto, la comunidad científica internacional celebra un logro que, tras más de quince años de investigación, empieza a convertirse en una realidad tangible para miles de familias.









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