Un implante cerebral permite a un hombre con parálisis volver a comer y beber solo

Un implante cerebral permite a un hombre con parálisis volver a comer y beber solo
Un implante cerebral permite a un hombre con parálisis volver a comer y beber solo

Keith Thomas, un hombre de Nueva York que quedó paralizado del pecho hacia abajo tras sufrir una lesión medular en 2020, ha conseguido volver a llevarse comida a la boca y beber de una taza gracias a una tecnología experimental que conecta su cerebro con su cuerpo sorteando la lesión de la médula espinal. El avance, desarrollado por el equipo de Chad Bouton en los Feinstein Institutes for Medical Research, abre una nueva vía de esperanza para personas con parálisis severa. Según los investigadores, el sistema no solo le ha permitido mover de nuevo brazos y manos, sino también recuperar sensaciones táctiles y mantener parte de las mejoras incluso cuando el dispositivo está apagado.

Volver a hacerlo

Cuando Thomas entró en el ensayo, no podía ni levantar los brazos de la silla de ruedas. Tras la implantación de electrodos y meses de entrenamiento, volvió a mover brazos y manos y empezó a recuperar gestos cotidianos que antes no podía hacer.

Según el equipo, ha podido volver a notar, por ejemplo, la mano de su hermana o el pelo de su perro.

El llamado “doble bypass neural” detecta en el cerebro la intención de mover el brazo y envía esa señal al cuerpo. Además, sensores en la mano devuelven información al cerebro para recrear la sensación de tacto.

Gracias a ello, el paciente ha logrado incluso manipular objetos delicados y realizar acciones tan sencillas —y tan valiosas— como rascarse la cara o llevarse comida a la boca.

Recupera movimiento y tacto tras una lesión medular gracias a un implante cerebral

Sentir de nuevo

Uno de los aspectos más esperanzadores del avance es que no solo ha recuperado movimiento. Thomas también volvió a sentir tacto en zonas que habían quedado insensibles desde el accidente. Según el equipo, ha podido volver a notar, por ejemplo, la mano de su hermana o el pelo de su perro.

El investigador Chad Bouton resumió así el alcance del proyecto: “Es un momento increíble”, y defendió que esta tecnología podría ayudar en el futuro a muchas personas con lesiones similares.

Aún harán falta más estudios y más pacientes para confirmar hasta dónde puede llegar este sistema. Pero el caso de Keith Thomas ya deja una buena noticia poderosa: la ciencia empieza a devolver autonomía, tacto y pequeños grandes gestos a personas que lo habían perdido casi todo.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *