Un nanomaterial que enfría sin electricidad desarrollado por investigadores del CSIC ha logrado reducir hasta 12,9 ºC la temperatura de una superficie en condiciones favorables. La tecnología utiliza refrigeración radiativa pasiva y podría aplicarse en el futuro a edificios, vehículos o dispositivos electrónicos para disminuir su necesidad de climatización.
Enfriar una superficie bajo pleno sol sin utilizar electricidad es el objetivo de un nuevo desarrollo del Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC, en Madrid. El equipo ha fabricado una estructura tridimensional a escala nanométrica capaz de reflejar buena parte de la radiación solar y, al mismo tiempo, expulsar hacia el exterior el calor acumulado. En los ensayos realizados al aire libre durante el verano de 2025 en Tres Cantos, el material llegó a registrar 12,9 ºC menos que una superficie de referencia sin recubrimiento.
Frío sin energía
La tecnología se basa en la llamada refrigeración radiativa pasiva diurna, un fenómeno que permite que determinados materiales disipen calor mediante radiación infrarroja sin necesidad de consumir energía. Para lograrlo deben evitar absorber demasiado calor del sol y, a la vez, emitir con eficiencia el que ya han acumulado.
“Este método abre nuevas vías para diseñar materiales que podrían incorporarse a edificios y dispositivos, disminuyendo la necesidad de refrigeración activa y el consumo energético asociado”.
Los investigadores utilizaron fluoruro de polivinilideno (PVDF), un polímero con buenas propiedades para emitir calor en el infrarrojo. Lo organizaron en una red tridimensional de nanoestructuras empleando moldes porosos de óxido de aluminio, lo que les permitió controlar con precisión la geometría interna del material.
Después aplicaron distintos procesos de enfriamiento y un tratamiento con radiación ultravioleta que blanquea el material y aumenta su capacidad para reflejar la luz solar. En días cálidos, secos y con fuerte radiación, esa combinación permitió alcanzar la diferencia máxima de 12,9 ºC observada durante las pruebas.
“Estos polímeros reúnen una combinación de propiedades especialmente adecuada”, explica la investigadora Cristina Vicente. Entre ellas destaca su capacidad para emitir calor, su resistencia a la radiación ultravioleta, su estabilidad frente a la humedad y un carácter hidrófobo que favorece el efecto autolimpiante.

Científicos españoles crean un nanomaterial que enfría sin electricidad
Menos refrigeración
El desarrollo resulta especialmente relevante en un contexto en el que la refrigeración representa ya cerca del 20% del consumo mundial de electricidad y se espera que esta demanda siga creciendo durante las próximas décadas. Reducir parte de esa necesidad podría tener un impacto importante tanto económico como ambiental.
El material todavía se encuentra en fase de desarrollo, por lo que no se plantea como un sustituto inmediato del aire acondicionado. Sin embargo, sus responsables destacan que el método de fabricación es relativamente económico y puede adaptarse a procesos industriales.
Entre sus posibles aplicaciones futuras se encuentran cubiertas y fachadas de edificios, vehículos, dispositivos electrónicos o sistemas de gestión térmica personal. En todos ellos podría ayudar a evitar parte del calentamiento antes de que sea necesario recurrir a sistemas activos de refrigeración.
“Este método abre nuevas vías para diseñar materiales que podrían incorporarse a edificios y dispositivos, disminuyendo la necesidad de refrigeración activa y el consumo energético asociado”, resume Vicente. El avance apunta así hacia una idea sencilla pero potente: combatir parte del calor sin gastar electricidad para hacerlo.
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