El ensayo KEYNOTE-942 muestra que combinar la vacuna de ARNm intismeran con inmunoterapia ayuda a reducir el riesgo de recaída o muerte cinco años después de la cirugía en pacientes con melanoma.
Una vacuna personalizada de ARNm contra el melanoma ha mantenido resultados esperanzadores cinco años después del tratamiento. El ensayo fase 2b KEYNOTE-942, liderado por investigadores de NYU Langone Health y su Perlmutter Cancer Center, ha mostrado que añadir intismeran a pembrolizumab, una inmunoterapia ya utilizada frente a este cáncer de piel, reduce en un 49% el riesgo de recaída o muerte en pacientes operados de melanoma. El avance no supone todavía una cura ni un tratamiento disponible para todos los pacientes, pero refuerza el potencial de las vacunas personalizadas contra el cáncer y abre nuevas vías para combinar inmunoterapia y tecnología de ARNm.
Vacuna personalizada
Intismeran no es una vacuna preventiva como las que se administran para evitar infecciones. Se trata de una inmunoterapia personalizada diseñada a partir de las características concretas del tumor de cada paciente.
Mantener la reducción del riesgo tras cinco años da más fuerza a la idea de que entrenar al sistema inmunitario contra las características únicas de cada tumor puede ser una estrategia eficaz.
Para crearla, los investigadores analizaron los tumores extirpados quirúrgicamente y buscaron hasta 34 neoantígenos, es decir, proteínas anómalas propias de las células cancerosas. Con esa información se elaboró una vacuna individual capaz de enseñar al sistema inmunitario a reconocer posibles células de melanoma que intentaran crecer o extenderse.
La vacuna se combinó con pembrolizumab, un fármaco que bloquea la proteína PD-1 y ayuda a que las células tumorales vuelvan a ser visibles para las defensas. La idea es doble: por un lado, activar células T específicas contra el tumor; por otro, impedir que el cáncer apague esa respuesta inmune.
En el ensayo participaron pacientes de centros oncológicos de Australia y Estados Unidos entre 2019 y 2021. Todos habían sido operados para extirpar sus tumores. Un grupo de 107 personas recibió la combinación de intismeran y pembrolizumab, mientras que otro grupo de 50 recibió solo pembrolizumab, considerado tratamiento estándar tras la cirugía.

Cinco años de resultados positivos para una vacuna personalizada contra el melanoma
Resultados duraderos
Tras cinco años de seguimiento, el 68,8% de los pacientes tratados con la combinación permanecía libre de cáncer, frente al 49,1% del grupo tratado solo con pembrolizumab. Además, la combinación redujo en un 59% el riesgo de metástasis a distancia, es decir, de que el cáncer se extendiera a otra parte del cuerpo.
La supervivencia global también fue mayor en el grupo que recibió la vacuna junto a la inmunoterapia: 92,2%, frente al 71,3% en quienes recibieron solo pembrolizumab. Los efectos secundarios se consideraron manejables e incluyeron cansancio, dolor en el lugar de la inyección y escalofríos.
Janice Mehnert, investigadora principal del estudio, afirmó que el ensayo ofrece “evidencia sólida” de que la vacuna intismeran, usada junto a inmunoterapia, puede reducir de forma demostrable el riesgo de que el melanoma vuelva y mejorar los resultados clínicos.
La investigadora también destacó que estos hallazgos pueden animar a estudiar vacunas de ARNm en otros tumores. Según explicó, este tipo de vacunas podría funcionar bien en combinación con inmunoterapia frente a cánceres con muchas mutaciones, que hasta ahora han sido difíciles de atacar.
Próximos pasos
El beneficio observado no se ha diluido con el tiempo. Mantener la reducción del riesgo tras cinco años da más fuerza a la idea de que entrenar al sistema inmunitario contra las características únicas de cada tumor puede ser una estrategia eficaz.
Aun así, los expertos recuerdan que se trata de un ensayo fase 2b y que hacen falta estudios más amplios antes de que esta combinación pueda incorporarse de forma general a la práctica clínica. Ya está en marcha un ensayo fase 3 multicéntrico para comprobar si intismeran confirma su beneficio como terapia de primera línea junto a pembrolizumab en melanoma.
La vacuna también se está investigando para prevenir la recaída en otros tipos de cáncer, como el de pulmón. Si los próximos ensayos confirman los resultados, las vacunas personalizadas de ARNm podrían convertirse en una nueva herramienta dentro de la medicina oncológica de precisión.
El avance deja un mensaje especialmente esperanzador: la tecnología que permite leer las características de un tumor y transformarlas en una respuesta inmunitaria personalizada empieza a mostrar resultados duraderos. En el futuro, tratar el cáncer podría depender cada vez más de enseñar al propio cuerpo a reconocer aquello que hace único a cada tumor.
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