Al celebrar 95 años desde su creación, la Fundación Logosófica reafirma con hechos los resultados de una trayectoria que ha dejado una huella creciente en la educación y en la sociedad. Creada por el pensador y humanista Carlos Bernardo González Pecotche, autor de la Logosofía, esta ciencia ha inspirado décadas de esfuerzos por comprobar los beneficios de una pedagogía original que sitúa al ser humano en el centro de su propio perfeccionamiento.
Aunque el Sistema Logosófico de Educación aún no se encuentra presente en Europa —esperamos que no tarde en llegar— , su amplia experiencia en otros países ya ofrece abundantes testimonios y resultados. Desde hace más de seis décadas, el Colegio Logosófico, con niveles de Jardín de Infancia, Primaria y Secundaria, desarrolla su labor en trece establecimientos de Argentina, Brasil y Uruguay. Allí se han formado generaciones de niños y jóvenes capaces de pensar por sí mismos, asumir responsabilidades y actuar como elementos activos en la sociedad, contribuyendo a la construcción de un mundo mejor.
Un testimonio clave
En el marco de esta conmemoración, compartimos el testimonio de Liara Sia Moreira Salles, pedagoga, estudiante de Logosofía y coordinadora del Sistema Logosófico de Educación durante más de 15 años. Con una destacada trayectoria como docente y directora del Colegio Logosófico en Belo Horizonte, Liara ha dedicado su vida a investigar y aplicar la pedagogía logosófica, siempre enfocada en la infancia y la juventud.
“Educar a las nuevas generaciones constituye hoy un gran desafío, en un mundo que atraviesa una franca decadencia de valores. Pero este desafío es también una oportunidad —afirma Liara— . Queremos contribuir a la formación de seres que aspiren a perfeccionarse integralmente, que conciban la vida como un todo y que quieran servir a la humanidad.”

La educación como desafío y oportunidad
¿Qué hace que educar sea un desafío tan urgente en la actualidad?
—Nos encontramos en una etapa de franca decadencia de los conceptos y valores de una cultura, y eso a escala mundial. ¡Para dar nacimiento a una nueva cultura, es necesario una gran revisión de conceptos, conceptos que inspiran una nueva conducta! Esto hace del desafío de educar a nuestros niños y jóvenes una tarea muy estimulante, de esos que nos motivan y nos ponen a prueba, porque se convierte en una gran oportunidad para aprender siempre.
¿Qué propone la Pedagogía Logosófica como plan educativo?
— La Pedagogía Logosófica tiene su origen en la Logosofía, ciencia creada por el educador y humanista argentino Carlos Bernardo González Pecotche, que presenta una clara concepción del Ser humano, del Universo y de las Leyes que rigen todo lo creado. Su plan educativo propone puntos esenciales como el trabajo con la imagen del ser humano que queremos formar, la realidad actual del educando —con sus aspectos físicos, psicológicos y espirituales— y los recursos con los que contamos. El primer paso es siempre el trabajo que el educador realiza en sí mismo, porque según sea nuestra capacidad y esfuerzo, así será la influencia que podamos ejercer sobre el educando.
¿Pero cómo se realiza este trabajo en la práctica?
Con la aplicación del método logosófico, el docente puede realizar un proceso de evolución consciente y el alumno un proceso de superación. En un ambiente favorable para el perfeccionamiento, el ser descubre su mundo interno, aprende a identificar y seleccionar los pensamientos, cultiva los sentimientos y amplía la vida. Por la acción conjunta del conocimiento y el afecto, va más allá de la formación curricular y propicia el cultivo de valores permanentes para la vida.
¿Cuáles son los resultados esperados?
En realidad lo que aspiramos es formar una generación más feliz que la nuestra, pues los niños tienen derecho a esto, tienen derechos que van más allá de los proclamados por la ONU. La intención es favorecer la formación de individuos más libres y más felices, responsables, con confianza en sí mismos y con defensas mentales que les brindan recursos para inmunizarse contra los males que afectan a la humanidad, aprendiendo a hacer el bien conscientemente.

Derechos y semillas para la infancia
Usted ha señalado que los niños tienen derechos que van más allá de los proclamados por la ONU. ¿Cuáles destacaría?
—El niño también tiene derecho a conocer la verdad, a pensar por sí mismo y a explorar su mundo interior —sus pensamientos, sus sentimientos, la vida misma e incluso a su propio Creador— de manera libre, sin imponer miedos ni coacciones. ¡Cuánto puede limitar el miedo, la vida de un niño en formación!
¿Qué significa sembrar “semillas valiosas” en la mente infantil?
—La mente de la infancia es tierra fértil. Contribuir para que germinen en ella semillas de bien, de verdad y de amor constituye una obligación moral para todos, en especial para los padres y educadores. Cada concepto positivo que transmitimos puede dar frutos para toda la vida.
Recursos pedagógicos propios
¿Qué recursos ofrece la Pedagogía Logosófica que pueden ser aplicados por los padres y educadores en general?
— Son muchos recursos como el trabajo con lo positivo, el trabajo en las causas y no solamente en los efectos, el uso de la Ley de Analogía. Un ejemplo: con niños de seis años trabajamos el concepto de amistad comparándolo con un imán, mostrando que para tener buenos amigos cerca es necesario ser alegres, educados y respetuosos. También enseñamos que cada uno puede y debe ser su propio redentor: dejar de equivocarse ya es un principio de redención, y la práctica regular de acciones acertadas fortalece ese proceso. Además, nuestra acción educativa debe guiarse por la estimulación y no por la recriminación, poniendo más énfasis en los aciertos que en los errores.
Conocimiento y afecto
¿En qué se basa esta pedagogía?
—El trabajo pedagógico que presenta la Logosofía se sostiene en dos fuerzas: el conocimiento y el afecto, entendido éste como la expresión más elevada y consciente del amor. Quien aplica esta pedagogía se siente constantemente estimulado al cultivo de valores internos y a la práctica del bien.

Resultados y futuro
¿Qué frutos observa hoy en la aplicación de esta pedagogía?
—Se percibe en el rostro del educando el encanto de quien es feliz por estar descubriéndose como un ser humano cada vez mejor —mejor para sí mismo y mejor para la humanidad de la que forma parte. Esta práctica ya se ha constituido en un gran bien para muchos niños, jóvenes y sus familias.
¿Qué ideal le inspira a seguir adelante?
—Conseguir que las generaciones futuras sean más felices que la nuestra será el premio más grandioso al que podamos aspirar. La Logosofía enseña a vivir un proceso de perfeccionamiento consciente, y ese camino de superación personal es el que queremos ver realizado en nuestros hijos y alumnos.
Una invitación abierta
“Queda la invitación a conocer más sobre la Logosofía y unirse a los educadores que la aplican en esta maravillosa senda de investigación y experimentación, que revela una nueva forma de concebir, sentir y vivir la vida.”
La Asociación Europea de Logosofía (A.E.L.) ofrece actividades basadas en la Pedagogía Logosófica y su bibliografía infantil, para acercar estos elementos a las familias. Un ejemplo de ellos es el taller infantil del libro “Los Superpoderes de Jorge”, realizado por docentes de la A.E.L. en Zamora en septiembre y también en Barcelona el día 15 de noviembre. Estate atento a próximas actividades en su web.









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