Cinco corredores salvan a un atleta de élite de una hipotermia en plena Transvulcania

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La Transvulcania 2026 dejó una de esas historias que trascienden cualquier clasificación o cronómetro. En plena montaña, a más de 2.000 metros de altura y con unas condiciones meteorológicas cada vez más duras, seis corredores amateurs detuvieron su carrera para salvar del frío extremo al atleta keniano Ephantus Mwangi.

Una hipotermia a 2.000 metros de altura

Todo ocurrió durante el tramo entre Las Deseadas y el Refugio del Pilar. El corredor africano, que dos días antes había sido bronce en el Kilómetro Vertical, comenzó a sufrir una hipotermia en plena competición. Uno de los participantes lo encontró en serias dificultades y pidió ayuda al resto de corredores que pasaban por la zona.

“Los síntomas de hipotermia eran claros. La cosa no pintaba bien para el atleta keniano”, relata Javier García Chinchón, uno de los protagonistas de la historia.

Poco a poco, varios corredores fueron deteniéndose para colaborar. Uno aportó una manta térmica, otro un cortavientos y otro trató de contactar con los servicios de emergencia de la prueba. Mientras los esperaban, todos se agruparon alrededor del atleta para darle calor corporal en medio del viento y la niebla.

“Ahí estábamos los seis, abrazándonos como pingüinos en mitad de la montaña, a 2.000 metros de altura, intentando dar calor a Ephantus”, recuerda el corredor.

Juntos hasta el final

La espera se hizo larga y el frío comenzó también a afectar a quienes estaban ayudando. Aun así, ninguno abandonó el lugar. “Todos los que estábamos ahí sabíamos que la carrera se nos estaba yendo, pero nadie se fue hasta que llegó la Cruz Roja”, explica.

Durante esos minutos apareció también Roberto Martínez, fotógrafo local de la carrera, que entregó su abrigo al atleta keniano antes de subir a buscar ayuda. Antes de marcharse tomó una fotografía que acabaría convirtiéndose en el símbolo de lo ocurrido.

La asistencia al corredor tuvo consecuencias deportivas para varios de los participantes. Cuando retomaron la marcha hacia el Refugio del Pilar, el esfuerzo y el frío acumulado les impidieron continuar dentro del tiempo de corte y quedaron fuera de carrera.

Aun así, con el paso de las horas, la frustración inicial dejó paso a otra sensación mucho más profunda. Al llegar al hotel, Javier recibió la imagen tomada durante el rescate y comprendió la dimensión de lo vivido.

“Me quedé callado, mirando entre lágrimas al móvil y viendo que igual sí que había merecido la pena”, cuenta.

El propio Ephantus Mwangi también quiso agradecer el gesto con un mensaje que emocionó a quienes le ayudaron: «Con todo mi corazón te doy las gracias por lo que hiciste, más que una hermandad… siento lágrimas por tu ayuda. Que seas bendecido. Realmente me faltan palabras para explicar lo que hiciste. Gracias a todos. Espero volver a verte algún día… también al equipo. Me dieron calor hasta que sentí que volvía a la vida otra vez. Muy agradecido.”

«En la montaña tus problemas son mis problemas»

La historia terminó convirtiéndose en un ejemplo de solidaridad en plena montaña, donde durante casi una hora seis desconocidos dejaron de competir y luchar en su propio beneficio para proteger la vida de otro corredor. Porque todos lo sabemos: carreras hay muchas, vida solo una. Y es una suerte que Ephantus se topara en el camino con estas almas nobles que hicieron lo indecible para que aquello no se tornara en tragedia.

No cabe duda de que la Transvulcania le debe una a ‘Los seis de Las Deseadas’, porque esta hazaña quedará grabada a fuego en la historia de la carrera… y en nuestros corazones.

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