El prototipo Marmok A-5, desarrollado por IDOM, vuelve al mar con mejoras técnicas para avanzar hacia una energía undimotriz más competitiva, resistente y conectada a la red.
El mar Cantábrico vuelve a convertirse en un laboratorio de innovación renovable. La ingeniería vasca IDOM ha desplegado frente a la costa de Armintza, en Bizkaia, una nueva versión de su convertidor de energía de las olas Marmok A-5, una gran boya de acero de 42 metros diseñada para transformar el movimiento del mar en electricidad. El dispositivo se probará en BiMEP, una infraestructura marina creada para ensayar tecnologías energéticas en condiciones reales de oleaje, salitre, corrosión y mar abierto. La iniciativa supone una gran noticia para el desarrollo de la energía undimotriz, una fuente limpia, previsible y todavía poco aprovechada que podría complementar a otras renovables en la transición energética.
Energía de las olas
El Marmok A-5 funciona mediante una tecnología conocida como columna de agua oscilante. Cuando las olas llegan al dispositivo, el agua sube y baja dentro de una cámara, comprimiendo y expandiendo el aire de la parte superior. Ese flujo de aire mueve una turbina que genera electricidad, que después puede trasladarse a tierra mediante conexión submarina.
Este avance demuestra que la innovación española está ganando experiencia en uno de los campos más prometedores de las renovables marinas.
El prototipo tiene 42 metros de longitud, 5 metros de diámetro, un desplazamiento de 162 toneladas y dos turbinas de 15 kilovatios, de acuerdo con la información técnica de IDOM. Su primera versión ya marcó un hito al instalarse en BiMEP como el primer convertidor de olas conectado a la red eléctrica en España y uno de los primeros del mundo.
Aquella experiencia, desarrollada entre 2016 y 2019, permitió comprobar que la tecnología podía resistir tres inviernos en aguas abiertas del golfo de Bizkaia, con olas de hasta 14 metros. Además, proporcionó una gran cantidad de datos sobre diseño, certificación, instalación, operación, mantenimiento y retirada, información clave para mejorar el nuevo modelo.

España avanza en la energía de las olas con un prototipo vasco
Futuro renovable
La nueva campaña incorpora avances nacidos precisamente de esa experiencia previa. Entre las mejoras destacan una turbina con álabes controlables, baterías a bordo, un sistema de control inteligente y un fondeo más sencillo, pensado para reducir costes y facilitar operaciones de instalación y mantenimiento en el mar.
Durante los próximos meses, el dispositivo se conectará eléctricamente a través de infraestructuras de BiMEP para evacuar la energía generada y monitorizar su comportamiento en tiempo real. El objetivo es analizar su rendimiento, robustez y fiabilidad en condiciones reales, con la vista puesta en futuras fases precomerciales.
El proyecto cuenta con el respaldo del programa europeo EuropeWave y continúa el trabajo de iniciativas anteriores como OPERA, que utilizó el Marmok A-5 como plataforma de ensayo para probar innovaciones en turbinas, algoritmos de control y sistemas de fondeo orientadas a reducir el coste de generación en más de un 50%.
Aunque la energía de las olas todavía debe superar importantes retos técnicos y económicos antes de competir a gran escala, este avance demuestra que la innovación española está ganando experiencia en uno de los campos más prometedores de las renovables marinas. Si proyectos como Marmok consiguen abaratar y estabilizar la producción, el movimiento constante del océano podría convertirse en una nueva fuente de electricidad limpia para el futuro.
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