El rescate de belugas ha permitido trasladar a cuatro ejemplares desde un parque canadiense sin recursos hasta el acuario Shedd de Chicago. Tras un complejo viaje por tierra y aire, los animales ya reciben atención veterinaria y comienzan a adaptarse juntos a su nuevo entorno.
Un grupo de cuatro belugas procedentes de Marineland, un parque de Ontario que había cerrado y ya no disponía de financiación suficiente para atenderlas, han llegado sanas y salvas al Shedd Aquarium de Chicago. Acadia, Osiris, Sierra y Lillooet, cuatro hembras de entre 21 y 27 años, fueron trasladadas juntas porque ya mantenían fuertes vínculos entre ellas. Su llegada supone el comienzo de una etapa más segura, con seguimiento veterinario, alimentación y cuidados especializados.
Viaje delicado
El operativo exigió una enorme coordinación. Cada beluga fue colocada en una camilla especial, elevada con grúas y trasladada en contenedores de agua fría hasta el aeropuerto de Toronto. Desde allí viajaron en un avión de carga Boeing 777 hasta Chicago, acompañadas por veterinarios y especialistas en mamíferos marinos.
“Este momento marca el comienzo de un nuevo capítulo para estas belugas rescatadas”.
“Mover animales como las belugas, incluso en las mejores circunstancias, es todo un desafío”, explicó Dan Ashe, presidente de la Asociación de Zoológicos y Acuarios, entidad que coordinó el traslado.
Los expertos descartaron su liberación en el mar porque llevaban demasiado tiempo bajo cuidado humano. Por eso, encontrar instalaciones capaces de atenderlas era la única alternativa segura. Las autoridades de Estados Unidos y Canadá aprobaron el traslado al considerar que en su anterior ubicación ya no podían recibir los cuidados médicos necesarios.

Un delicado operativo pone a salvo a cuatro belugas de un parque sin recursos
Nueva etapa
Por ahora, las cuatro belugas permanecerán alejadas del público mientras se acostumbran a su nuevo hábitat. El equipo del acuario vigila que coman con normalidad, exploren el espacio y continúen relacionándose entre ellas, señales que indicarían una adaptación positiva.
“Este momento marca el comienzo de un nuevo capítulo para estas belugas rescatadas”, señaló la veterinaria Karisa Tang. El personal centra ahora toda su atención en conocer a cada ejemplar y ofrecerle el apoyo, la nutrición y el tratamiento que necesite.
El traslado forma parte de una operación mayor para reubicar a las belugas que permanecían en Marineland. Otros centros de Estados Unidos y el Oceanogràfic de València se preparan para recibir más animales durante las próximas semanas. Mientras tanto, Acadia, Osiris, Sierra y Lillooet ya han dado el primer paso hacia una vida más estable y protegida.
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