De solo 21 ejemplares a cientos: así intentan recuperar un caracol amenazado en Madeira

Así intentan recuperar un caracol amenazado en Madeira

Una pequeña población de caracoles que llegó a estar al borde de desaparecer está comenzando a recuperar terreno en las islas Desertas, en el archipiélago portugués de Madeira. Más de 300 ejemplares de Geomitra coronula criados en cautividad han sido reintroducidos en la isla de Bugio, dentro de un programa internacional que intenta reconstruir poblaciones capaces de mantenerse de nuevo en libertad.

El punto de partida era especialmente delicado. Los equipos de conservación habían encontrado únicamente 21 ejemplares de Geomitra coronula, considerados entonces los últimos conocidos de su especie, refugiados bajo una misma roca. Parte de aquellos animales fueron trasladados para iniciar un programa de reproducción bajo cuidados humanos.

Especialistas del Chester Zoo, en Reino Unido, tuvieron que aprender prácticamente desde cero cuáles eran las condiciones que necesitaban estos pequeños moluscos: desde su alimentación y temperatura adecuada hasta sus ciclos reproductivos.

El trabajo permitió obtener nuevas generaciones y disponer de suficientes individuos para plantear su regreso a la naturaleza.

Una nueva liberación en una isla restaurada

La última operación tuvo lugar el 19 de abril de 2026 en Bugio, una de las islas Desertas. Allí fueron liberados 300 Geomitra coronula criados en Chester Zoo y otros 270 Discula lyelliana procedentes del programa de reproducción de ZooParc de Beauval, en Francia. Ambas especies son endémicas del archipiélago y continúan clasificadas como críticamente amenazadas.

Su regreso ha sido posible también gracias al trabajo realizado directamente sobre el ecosistema. Durante décadas, animales introducidos por el ser humano, como cabras, conejos y roedores, alteraron profundamente estas islas. Algunos dañaron la vegetación de la que dependen los caracoles, mientras que los roedores se convirtieron en sus depredadores.

Los equipos del Instituto de Bosques y Conservación de la Naturaleza de Madeira han trabajado para controlar las especies invasoras y recuperar el hábitat.

La reintroducción tampoco fue sencilla. Los conservacionistas tuvieron que llegar en barco hasta una isla sin embarcadero y ascender durante aproximadamente dos horas por un terreno escarpado. La liberación se realizó de noche, siguiendo la actividad natural de los caracoles, y con luces rojas para reducir las molestias sobre las aves marinas que viven en la zona. Los ejemplares fueron distribuidos bajo rocas y arbustos en puntos protegidos del viento y con alimento disponible.

Primeras señales positivas en libertad

Esta no es la primera liberación del programa. Las actuaciones iniciadas en 2024 han permitido que, hasta abril de 2026, 1.200 ejemplares de Geomitra coronula y 919 de Discula lyelliana hayan sido reintroducidos en Bugio.

El seguimiento ofrece por ahora señales alentadoras. Los responsables estiman una supervivencia de entre el 40% y el 50% en las primeras reintroducciones y han observado reproducción en libertad y ejemplares juveniles, indicios de que las nuevas poblaciones están comenzando a asentarse.

Aun así, el proceso está lejos de darse por terminado. Las especies continúan críticamente amenazadas y los propios responsables advierten de que recuperar poblaciones estables requerirá varios años de vigilancia, nuevas liberaciones y restauración del ecosistema.

El objetivo a largo plazo es que estas pequeñas poblaciones puedan mantenerse sin depender de nuevas intervenciones humanas.

Además de recuperar especies únicas de Madeira, los caracoles contribuyen al funcionamiento del ecosistema al reciclar nutrientes, airear el suelo y favorecer la regeneración de la vegetación.

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