El buitre negro vuelve a criar en Bulgaria después de más de 30 años

El buitre negro vuelve a criar en Bulgaria después de más de 30 años
El buitre negro vuelve a criar en Bulgaria después de más de 30 años

Los cielos de los montes Ródope vuelven a tener una nueva generación de buitres negros. Tres polluelos nacieron esta primavera en la parte búlgara de esta cordillera, donde la especie no criaba desde principios de los años 90. Aunque uno de ellos no logró sobrevivir, los otros dos continúan creciendo y ya han sido examinados, anillados y equipados con transmisores GPS. Su nacimiento supone un hito para un programa que comenzó a preparar el regreso de estas grandes aves carroñeras en 2022 y que realizó sus primeras liberaciones un año después.

Regreso esperado

La última pareja reproductora conocida en Bulgaria fue documentada en 1993, cerca del embalse de Studen Kladenets. Después, el buitre negro fue considerado localmente extinguido en el país.

Los primeros años de vida son especialmente delicados, porque las aves jóvenes exploran territorios desconocidos y todavía deben aprender a encontrar alimento por sí mismas.

Desde entonces, entidades conservacionistas han trabajado para devolver la especie a los Ródope. Hasta el momento se han reintroducido 40 ejemplares, algunos procedentes de España, y este año se han registrado ocho parejas, siete de ellas instaladas en nidos artificiales construidos para favorecer su asentamiento.

Cuatro parejas llegaron a incubar y tres polluelos consiguieron nacer. “Estas crías son una señal de esperanza y el primer paso para que el buitre negro vuelva a ser una especie reproductora en los montes Ródope búlgaros”, explicó el experto Dobromir Dobrev.

Nacen las primeras crías de buitre negro en Bulgaria en tres décadas

Vuelos vigilados

Los dos jóvenes supervivientes fueron sometidos a una revisión veterinaria antes de recibir sus anillas y pequeños transmisores GPS/GSM. Los dispositivos permitirán seguir sus primeros vuelos, conocer sus desplazamientos y actuar rápidamente si se encuentran en peligro.

El seguimiento también aportará información sobre sus hábitos, las zonas donde se alimentan y los espacios que necesitan mayor protección. Los primeros años de vida son especialmente delicados, porque las aves jóvenes exploran territorios desconocidos y todavía deben aprender a encontrar alimento por sí mismas.

El proyecto combina reintroducciones con patrullas contra el envenenamiento, seguimiento científico, colaboración con las comunidades locales y medidas para aumentar la disponibilidad de alimento. Además, algunas parejas ya están formadas por aves procedentes de Bulgaria y de la vecina Grecia, un indicio de que podría estar naciendo una población conectada a ambos lados de la frontera.

La buena noticia va más allá de estos dos polluelos: una especie que desapareció de la región vuelve a reproducirse en libertad. Después de más de 30 años, el regreso del buitre negro demuestra que la restauración de la naturaleza puede dar resultados cuando se mantiene el esfuerzo a largo plazo.

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