Hace 25 años, el lince ibérico estaba al borde de la extinción. El nuevo censo del Ministerio para la Transición Ecológica confirma una recuperación histórica, aunque la especie sigue enfrentándose a amenazas importantes como los atropellos, la caza ilegal y la falta de conejo.
A comienzos de este siglo, el futuro del lince ibérico parecía muy incierto. En 2001 quedaban solo 94 ejemplares, concentrados en dos zonas de Andalucía: Doñana y Andújar. En Portugal, la especie ya había desaparecido.
Hoy la situación es muy distinta. Según el último censo publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la población de lince ibérico alcanzó en 2025 al menos 2.663 ejemplares, un 10,9% más que el año anterior.
De ellos, 2.269 se localizaron en España, el 85% del total, y 394 en Portugal. El propio ministerio recuerda que la cifra debe considerarse un mínimo, porque la densidad de linces en algunas zonas hace difícil conocer el número exacto.
Un programa que cambió el futuro de la especie
La recuperación del lince empezó a tomar forma después de años de alertas por parte de científicos, conservacionistas y organismos internacionales. La especie estaba considerada uno de los grandes felinos más amenazados del mundo y su pérdida habría supuesto una extinción especialmente grave para la fauna ibérica.
En 2003 arrancó el programa de recuperación en el Centro de Cría en Cautividad de El Acebuche, en el Parque Nacional de Doñana. El proyecto fue impulsado por los gobiernos de España, Portugal y la Junta de Andalucía, con el objetivo de criar ejemplares, reforzar las poblaciones existentes y devolver linces a zonas adecuadas.
El trabajo no fue inmediato ni sencillo. Durante los primeros años, los equipos técnicos tuvieron que aprender cómo reproducir en cautividad a una especie de la que se sabía muy poco en ese contexto.
Los primeros nacimientos en cautividad
El 28 de marzo de 2005 nacieron Brecina, Brezo y Brisa, los primeros cachorros de lince ibérico nacidos en cautividad. Eran hijos de Saliega y Garfio, dos ejemplares procedentes de Sierra Morena.
Aquel nacimiento marcó un punto de inflexión para el programa. Aunque dos de los cachorros murieron poco después, la experiencia permitió avanzar en el conocimiento de la especie y mejorar los protocolos de cría.
Desde entonces, el programa ha conseguido el nacimiento de centenares de ejemplares. Tras un periodo de adaptación, muchos linces han sido liberados en espacios seleccionados, donde han logrado asentarse y reproducirse.
26 núcleos estables en la península
El último censo identifica 26 núcleos poblacionales estables en Portugal y en ocho comunidades autónomas españolas. Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura concentran las mayores densidades.
También se han detectado ejemplares aislados en Murcia, Castilla y León, Madrid, Aragón y Cataluña, lo que muestra la capacidad de algunos linces para colonizar nuevos territorios.
Esta evolución ha permitido que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza rebaje la categoría del lince ibérico de “En peligro de extinción” a “Vulnerable”. Es un avance importante, aunque no significa que la especie esté fuera de riesgo.
Las amenazas que todavía persisten
El siguiente objetivo es alcanzar las 1.100 hembras reproductoras, aproximadamente el doble de las actuales, una cifra que los expertos consideran clave para estabilizar la especie.
Pero el lince ibérico sigue dependiendo de varios factores delicados. Uno de los principales es la disponibilidad de conejo, su presa fundamental, afectada por enfermedades víricas. También preocupan la fragmentación del hábitat, el aislamiento de algunas poblaciones, el deterioro genético y la caza ilegal.
El reto ahora es consolidar esa recuperación. Para que el avance sea duradero, será clave reducir la mortalidad en las carreteras, proteger los hábitats, reforzar la conectividad entre poblaciones y asegurar alimento suficiente para la especie.
El lince ibérico ya no está en la situación límite de hace 25 años, pero su futuro sigue dependiendo de que las medidas de conservación continúen.









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