La caza de alcatraces en Escocia no podrá celebrarse este año después de que NatureScot rechazara por primera vez una licencia para esta tradición centenaria. La decisión se apoya en nuevos modelos científicos que advierten de que capturar incluso un número reducido de aves podría perjudicar a una población todavía afectada por la gripe aviar.
Durante generaciones, cada verano un grupo de habitantes de Ness, en la isla de Lewis, viaja hasta la remota Sula Sgeir para participar en la llamada caza del guga, una práctica ligada desde hace siglos a la cultura de las Hébridas Exteriores. Allí se capturan jóvenes alcatraces para su consumo como alimento tradicional. En 2026, sin embargo, la expedición no podrá realizarse: NatureScot, el organismo encargado de autorizarla, ha concluido que el impacto sobre la colonia podría ser negativo incluso si el cupo se redujera de los 2.000 ejemplares solicitados a solo 500.
Prioridad científica
La decisión llega después de que NatureScot encargara un nuevo modelo de población capaz de analizar conjuntamente distintas amenazas. La herramienta tiene en cuenta no solo la caza, sino también otros factores como la captura accidental en actividades pesqueras, los parques eólicos marinos y las consecuencias de la gripe aviar.
La importancia histórica de la medida está en otro punto: es la primera vez que NatureScot rechaza formalmente la licencia.
Uno de los elementos más preocupantes ha sido precisamente la gripe aviar H5N1, que golpeó con fuerza a las colonias de alcatraces entre 2021 y 2023. En 2022, la enfermedad provocó una caída aproximada del 22% en la población de esta especie en Escocia, con descensos todavía mayores en algunas de sus principales colonias.
Tras analizar esos datos, el organismo escocés determinó que autorizar la captura podría añadir una presión innecesaria sobre las aves mientras continúa su recuperación. “Hemos utilizado la información más reciente disponible y un modelo actualizado para predecir el efecto de la caza sobre la población de alcatraces”, explicó NatureScot.
La medida ha sido celebrada por organizaciones conservacionistas, que consideran especialmente importante reducir amenazas evitables en un momento delicado para las aves marinas. El Scottish Seabird Centre recordó que las poblaciones de alcatraces han sufrido descensos significativos y que varias colonias todavía no se han recuperado completamente.

La caza de alcatraces en Escocia queda bloqueada para proteger a la especie
Tradición en debate
La caza del guga tiene una fuerte carga cultural en la comunidad de Ness. Se practica desde hace varios siglos y está reconocida expresamente por la legislación británica, que permite esta excepción a la protección general de los alcatraces. Los habitantes que defienden la tradición la consideran parte de su patrimonio y de su identidad insular.
Por eso, la decisión de 2026 no supone una prohibición definitiva. NatureScot ha aclarado que los cazadores podrán volver a solicitar una licencia en próximos años y que cada petición será examinada de nuevo según el estado de la población y la evidencia científica disponible.
La importancia histórica de la medida está en otro punto: es la primera vez que NatureScot rechaza formalmente la licencia. La actividad sí dejó de celebrarse en otros años por circunstancias como la pandemia o brotes de gripe aviar, pero entonces fueron los propios cazadores quienes suspendieron la expedición.
La colonia seguirá ahora bajo vigilancia. Nuevos censos permitirán comprobar cómo evoluciona tras los fuertes efectos de la gripe aviar y si las generaciones nacidas después del brote consiguen incorporarse a la población reproductora. Este año, al menos, miles de jóvenes alcatraces tendrán una presión menos mientras la ciencia evalúa cómo asegurar el futuro de una de las grandes aves marinas de Europa.
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