Investigadores de la Universidad de Cambridge utilizan el modelo TESSERA para analizar imágenes de satélite, localizar hábitats favorables y entender mejor las causas del declive de los erizos en Reino Unido.
Los erizos, uno de los animales más queridos del campo y los jardines británicos, cuentan ahora con una ayuda inesperada: la inteligencia artificial. Investigadores de la Universidad de Cambridge están utilizando TESSERA, un potente modelo de IA capaz de analizar datos de satélite, para crear mapas detallados de los hábitats donde estos pequeños mamíferos pueden refugiarse, alimentarse y desplazarse. La iniciativa busca aportar información clave para frenar su declive, especialmente en zonas rurales, donde las cifras oficiales apuntan a una caída de hasta el 75% desde comienzos de siglo.
Hábitats ocultos
TESSERA ha sido desarrollado por investigadores del Departamento de Informática y Tecnología de la Universidad de Cambridge. El modelo analiza miles de mediciones de la Tierra tomadas desde satélites y genera mapas científicos de gran detalle, capaces de representar información sobre pequeñas áreas de la superficie terrestre.
Este tipo de información puede ser muy valiosa para la conservación, ya que los erizos sufren especialmente cuando sus hábitats se fragmentan.
En este proyecto, el equipo se ha unido a Cambridge Conservation Initiative para mapear hábitats de erizos en Reino Unido. La idea es combinar esos mapas con investigaciones previas sobre sus movimientos y comportamiento, con el fin de entender mejor qué factores ambientales están detrás de su desaparición en determinados territorios.
Uno de los elementos clave son las zarzas y matorrales densos, donde los erizos suelen encontrar refugio frente a depredadores y condiciones meteorológicas adversas. Para localizarlos, los investigadores entrenaron a TESSERA para detectar patrones en la forma en que estos arbustos reflejan la luz vistos desde el espacio.
La herramienta trabaja con enormes volúmenes de datos y puede generar información sobre cuadrados de terreno de 10 por 10 metros. Además, su capacidad de análisis permite rellenar huecos provocados por factores como la cobertura de nubes, algo especialmente útil para crear mapas ambientales más completos y continuos.

Los erizos encuentran una aliada inesperada en la inteligencia artificial
Conservación inteligente
Para comprobar la precisión del sistema, los investigadores generaron mapas locales alrededor de Cambridge y salieron al terreno para verificar las zonas señaladas por la IA. Según el equipo, en todos los puntos que TESSERA había marcado encontraron zarzas, incluso en lugares inesperados como un solar urbano donde la vegetación había crecido de forma espontánea tras la demolición de varias viviendas.
Este tipo de información puede ser muy valiosa para la conservación, ya que los erizos sufren especialmente cuando sus hábitats se fragmentan por carreteras, grandes campos abiertos o cambios en el uso del suelo. Localizar refugios, corredores y zonas desconectadas puede ayudar a diseñar mejores acciones para protegerlos y reconectar los espacios donde todavía sobreviven.
Esta iniciativa demuestra cómo la inteligencia artificial y los satélites pueden ponerse al servicio de la biodiversidad. TESSERA no sustituye el trabajo de campo, pero puede ayudar a orientar mejor los esfuerzos, ahorrar tiempo y detectar lugares que podrían pasar desapercibidos. Si la tecnología permite identificar dónde viven, por dónde se mueven y qué barreras encuentran los erizos, las organizaciones conservacionistas y las administraciones podrán tomar decisiones más precisas para proteger una de las especies más vulnerables y queridas del paisaje británico.









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