Kazajistán libera una tigresa para recuperar una población desaparecida hace más de 70 años

Kazajistán libera una tigresa para recuperar una población desaparecida hace más de 70 años

Kazajistán ha dado un nuevo paso en su proyecto para recuperar la presencia de tigres en una región donde estos grandes depredadores desaparecieron durante el siglo XX. Una tigresa de Amur llamada Umit ha sido liberada en la Reserva Natural de Ile-Balkhash, donde comenzará ahora su adaptación al nuevo entorno.


La liberación forma parte de un programa destinado a reintroducir al tigre del Caspio en Asia Central y, al mismo tiempo, contribuir a restaurar el ecosistema del que formó parte durante siglos.

El proyecto lleva diez años de preparación y está previsto que continúe durante otros 25 años.

Una tigresa para estudiar la adaptación al nuevo hábitat

Umit es una de las cuatro tigresas de Amur trasladadas desde Rusia hasta Kazajistán como parte del programa. Por el momento, será la primera en vivir en libertad en la reserva.

Su evolución permitirá a los responsables del proyecto recopilar información sobre su adaptación antes de decidir cuándo liberar a las otras tres tigresas.

Aunque las condiciones de Ile-Balkhash son diferentes a las de los hábitats que ocupa actualmente el tigre de Amur en Rusia, las autoridades kazajas señalan que esta región fue territorio histórico del tigre del Caspio.

Además, ambas poblaciones están estrechamente emparentadas, una relación que los responsables del programa consideran clave para desarrollar el proyecto.

La adaptación de Umit servirá para determinar cuándo podrán ser liberadas las otras tres tigresas trasladadas a Kazajistán.

Recuperar un depredador desaparecido en el siglo XX

El tigre del Caspio habitó antiguamente amplias regiones de Asia Central. Sin embargo, desapareció durante el siglo XX debido a factores como la caza, la destrucción de su hábitat y la reducción de las especies de las que se alimentaba.
Su desaparición también supuso la pérdida de uno de los grandes depredadores del ecosistema.

El ministro de Ecología de Kazajistán, Yerlan Nyssanbayev, explicó durante la liberación que el objetivo del programa no se limita a recuperar una población de tigres, sino que forma parte de un proyecto más amplio de restauración de la biodiversidad de la zona.

“Este es un día histórico. Estamos comenzando la implementación del proyecto de reintroducción del tigre del Caspio. Los preparativos han estado en marcha durante mucho tiempo, durante 10 años”, señaló.

El objetivo es recuperar progresivamente una población sostenible de tigres y contribuir a restaurar el equilibrio del ecosistema de Asia Central.

Un proyecto pensado a largo plazo

La recuperación de una población estable será un proceso lento. Los responsables del programa calculan que serán necesarias décadas de trabajo y seguimiento.

Uno de los factores fundamentales será garantizar que los animales dispongan de suficientes presas. Aunque los tigres de Amur ocupan la parte más alta de la cadena alimentaria y prácticamente no tienen competidores naturales, sus poblaciones pueden verse afectadas cuando disminuyen los animales de los que se alimentan como consecuencia de la actividad humana.

Por eso, la liberación de Umit supone solo una primera fase del proyecto. Durante los próximos meses, su comportamiento y adaptación serán observados antes de avanzar con las siguientes incorporaciones.

Según Nyssanbayev, el programa continuará durante otros 25 años con el objetivo de establecer, de forma progresiva, una población sostenible de tigres en una región de Asia Central donde desaparecieron hace décadas.

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