La temporada de cría de 2026 del lince ibérico consolida la recuperación de una especie que hace apenas dos décadas se encontraba al borde de la extinción.
La conservación del lince ibérico suma una nueva gran noticia en España. La temporada de cría de 2026 ha finalizado con 31 cachorros nacidos en los centros de El Acebuche, en Huelva, y Zarza de Granadilla, en Cáceres, ambos gestionados por el Organismo Autónomo Parques Nacionales y vinculados al programa de conservación ex situ de la especie. En total, los nuevos ejemplares se reparten en 12 camadas y refuerzan la tendencia positiva de un programa que, desde 2003, trabaja para preservar la diversidad genética del lince ibérico y apoyar su reintroducción en zonas donde había desaparecido.
Cría exitosa
En el centro de El Acebuche han nacido 16 cachorros distribuidos en seis camadas, con una media de 2,7 crías por camada. Trece de ellos ya han superado el primer mes de vida, una fase especialmente importante para garantizar su supervivencia, mientras que los tres restantes, nacidos el 23 de abril, evolucionan de forma favorable.
El balance confirma el papel clave de estos centros en la recuperación de una de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica.
Los datos reproductivos de este centro reflejan un elevado éxito biológico y de manejo. Las siete parejas establecidas llegaron a copular y seis de las siete hembras quedaron gestantes, lo que supone una tasa de éxito del 86%, por encima de los valores habituales registrados en El Acebuche.
La temporada también deja hitos especialmente relevantes, como la reproducción del macho fundador Tintín, que no había logrado descendencia en años anteriores. Además, dos hembras primerizas han conseguido sacar adelante sus camadas de forma natural, un indicador muy positivo para el futuro del programa.

La temporada de cría de 2026 ha finalizado con 31 cachorros de lince ibérico
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Recuperación histórica
Zarza de Granadilla también ha cerrado una temporada muy satisfactoria, con 15 cachorros nacidos en seis camadas. Todos ellos han superado ya el primer mes de vida. En este centro, seis de las siete hembras quedaron gestantes y la hembra Taza protagonizó la camada más numerosa del año, con cuatro cachorros nacidos el 23 de marzo.
El balance confirma el papel clave de estos centros en la recuperación de una de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica. Cuando comenzó el programa, el lince ibérico contaba con menos de un centenar de ejemplares en libertad. Hoy, más de dos décadas después, más de 300 cachorros han nacido en los centros gestionados por el OAPN, muchos de ellos liberados en Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León, Aragón y Portugal.
Gracias a la combinación de cría en cautividad, reintroducción de ejemplares y mejora del hábitat, el lince ibérico ha pasado de estar catalogado como “en peligro crítico” a situarse actualmente como especie “vulnerable” en la Lista Roja de la UICN. La llegada de estos 31 nuevos cachorros demuestra que la conservación sostenida, la cooperación científica y el trabajo técnico pueden cambiar el destino de una especie que estuvo a punto de desaparecer.









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