La nueva red Te Au Roa o Te Rakihouia protegerá más de 300 kilómetros cuadrados de costa en Otago y dará refugio a especies como el pingüino de ojos amarillos, el león marino de Nueva Zelanda y el delfín de Héctor.
Nueva Zelanda ha aprobado sus primeras nuevas reservas marinas en más de una década. La medida creará cinco espacios protegidos en la costa de Otago, al sureste de la Isla Sur, que entrarán en vigor el 1 de julio de 2026. En conjunto, la red Te Au Roa o Te Rakihouia protegerá más de 300 kilómetros cuadrados de ecosistemas marinos y aumentará de forma notable la superficie de reservas en la zona continental del país. La decisión llega tras años de debate, consultas y trabajo conjunto con Kāi Tahu, el pueblo indígena local.
Refugios marinos
Las nuevas reservas serán zonas “no-take”, es decir, espacios donde no se podrán extraer recursos marinos. El objetivo es reducir la presión humana y permitir que los ecosistemas tengan margen para recuperarse. La costa protegida incluye bosques de kelp, arrecifes rocosos, cañones submarinos, comunidades de coral de profundidad y otros hábitats clave para la vida marina.
Este avance demuestra que la protección marina puede abrirse camino incluso después de años de retrasos.
Estos espacios son esenciales para especies amenazadas y emblemáticas. Entre ellas destacan el hoiho o pingüino de ojos amarillos, el pakake o león marino de Nueva Zelanda, el albatros y el delfín de Héctor. La decisión se celebra como “un paso largamente esperado” para una región que hasta ahora era la única del país sin áreas marinas protegidas.
La nueva red estará cogestionada por el Departamento de Conservación y Kāi Tahu, incorporando el conocimiento indígena y el principio de kaitiakitaka, una forma tradicional de cuidado y responsabilidad sobre la naturaleza.

Cinco nuevas reservas marinas dan un respiro a la fauna de Otago
Océanos vivos
También se creará un equipo especializado de guardas para el seguimiento diario, la vigilancia y el cumplimiento de las nuevas normas de protección.
Para Jamie Fowler, responsable de impacto en conservación de WWF-New Zealand, estas reservas serán “game-changing” para la fauna de Otago, porque darán a algunas de sus especies más raras y amenazadas “el respiro que necesitan desesperadamente”.
Este avance demuestra que la protección marina puede abrirse camino incluso después de años de retrasos. Aunque Nueva Zelanda aún protege de forma estricta menos del 1% de su océano, estas cinco reservas marcan un nuevo impulso para cuidar hábitats, recuperar biodiversidad y avanzar hacia mares más sanos.
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