Nuevos mapas ayudan a proteger mejor a más de 1.300 especies de aves del Amazonas

Nuevos mapas ayudan a proteger mejor a más de 1.300 especies de aves del Amazonas
Nuevos mapas ayudan a proteger mejor a más de 1.300 especies de aves del Amazonas

Visto desde el aire, un bosque tropical puede parecer una inmensa extensión verde prácticamente uniforme. Pero bajo ese color se esconden ecosistemas muy diferentes y comunidades de animales con necesidades también distintas. Investigadores de Arizona State University y The Australian National University han conseguido ahora observar esas diferencias utilizando sensores instalados en aviones capaces de analizar las características del dosel forestal. Después compararon los resultados con los lugares donde viven más de 1.300 especies de aves de Perú para descubrir qué tipos de bosque utilizan y cuáles podrían ser especialmente vulnerables ante los cambios ambientales.

Bosques diferentes

Los investigadores emplearon espectrómetros instalados en aeronaves para medir la luz reflejada por las hojas. Gracias a esta información pudieron analizar siete características de la vegetación, como la cantidad de agua y nutrientes presentes en las hojas o determinados compuestos vegetales.

“No estamos simplemente cartografiando dónde están los árboles, sino la diversidad y composición del dosel y cómo funciona el propio ecosistema”.

Con esos datos dividieron los bosques peruanos en seis grandes tipos funcionales. Después analizaron la distribución de 1.331 especies de aves dependientes del bosque y la relacionaron con características como su tamaño, alimentación, número de huevos, tendencia de población o estado de conservación.

Los resultados mostraron que cada tipo de bosque alberga comunidades con rasgos diferentes. Las aves de los bosques pantanosos del norte del Amazonas, por ejemplo, tienden a ser más grandes y longevas, características asociadas a una reproducción más lenta y que pueden hacerlas menos resistentes ante cambios rápidos en su hábitat.

En los bosques montañosos de los Andes aparecieron con mayor frecuencia especies especializadas en vivir en el sotobosque, que pueden ser especialmente sensibles a la fragmentación, las variaciones de temperatura o los cambios de humedad. Otras comunidades de los Andes mostraron una mayor relación con las amenazas derivadas de la actividad humana.

Una nueva tecnología permite identificar los bosques más importantes para las aves del Amazonas

Proteger mejor

Estos resultados pueden ayudar a cambiar la forma de decidir qué áreas necesitan mayor protección. Hasta ahora, algunas estrategias de conservación se apoyan principalmente en aspectos como la cantidad de especies presentes o la superficie forestal existente. Sin embargo, dos bosques aparentemente similares pueden cumplir funciones ecológicas muy diferentes.

El nuevo sistema permite incorporar también las características de la vegetación y de los animales que dependen de ella. De esta manera, los responsables de conservación podrían detectar zonas que no destacan únicamente por tener muchas especies, pero que resultan esenciales para comunidades particularmente vulnerables.

“No estamos simplemente cartografiando dónde están los árboles, sino la diversidad y composición del dosel y cómo funciona el propio ecosistema”, explica Greg Asner, director del Center for Global Discovery and Conservation Science de Arizona State University.

La metodología podría extenderse en el futuro a otras zonas del Amazonas a medida que aumente la disponibilidad de imágenes obtenidas mediante espectroscopia desde satélites. Una tecnología que permite mirar el bosque con más detalle para comprender mejor a quienes viven en él y, sobre todo, decidir dónde la conservación puede marcar una mayor diferencia.

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