El lori frentiazul de Buru, un pequeño loro endémico de una isla indonesia, ha reaparecido en una remota zona montañosa después de más de un siglo donde también se ha grabado por primera vez su canto.
Durante décadas fue poco más que un misterio con plumas. El lori frentiazul de Buru, un pequeño loro verde con pico naranja y tonos azules en la cabeza, solo había sido documentado una vez en más de un siglo. Por eso, su redescubrimiento en una remota montaña de Indonesia no es solo una noticia para ornitólogos: también es un recordatorio de que la naturaleza todavía guarda sorpresas felices. La expedición, realizada en abril en la isla de Buru, consiguió fotografiar de nuevo a esta especie rarísima y grabar por primera vez su voz. En total, los investigadores vieron al menos nueve ejemplares. Una cifra pequeña, sí, pero suficiente para confirmar algo enorme: esta especie sigue viva.
Una búsqueda
El lori frentiazul fue descrito por primera vez a partir de siete ejemplares recogidos en los años 20. Después, desapareció de la vista científica durante casi 90 años, hasta que volvió a fotografiarse brevemente en 2014. Desde entonces, seguía siendo una de las grandes aves “perdidas” de Indonesia.
Redescubrir una especie así es el primer paso para poder estudiarla, conocer su situación real y, sobre todo, protegerla.
La nueva observación llegó durante una expedición a las tierras altas del Monte Kapalatmada, el punto más alto de Buru. El acceso no fue precisamente fácil: los investigadores tuvieron que avanzar entre roca caliza afilada, lluvia, insectos, falta de agua y un terreno muy duro.
Pero mereció la pena. El equipo logró fotografiar al ave por primera vez en 12 años y, además, registrar por primera vez sus llamadas, un avance importante para conocer mejor cómo vive y cómo se comunica en el bosque.
John Mittermeier, director de Search for Lost Birds, confesó que buscar una especie documentada solo una vez en el último siglo “parecía una apuesta muy difícil”. Aun así, el grupo siguió adelante y encontró justo lo que esperaba encontrar.

El loro frentiazul de Buru reaparece y devuelve esperanza a las especies “perdidas”
Una esperanza
El hallazgo refuerza la idea de que algunas especies no han desaparecido, sino que simplemente habitan lugares muy remotos y difíciles de explorar. En este caso, todo apunta a que el lori frentiazul vive en bosques montanos de gran altitud, una zona que había permanecido prácticamente inaccesible hasta hace poco.
Eso no significa que esté fuera de peligro. Los expertos creen que su población podría ser muy pequeña y vulnerable, y recuerdan que los bosques de Indonesia siguen sufriendo presión por la deforestación y otras amenazas.
Aun así, la noticia tiene un enorme valor. Redescubrir una especie así es el primer paso para poder estudiarla, conocer su situación real y, sobre todo, protegerla. Como explicó Mittermeier, “un hallazgo como este es el primer paso para poder conservarla”.
Y quizá ahí esté la mejor parte de la historia. En medio de tantas noticias sobre pérdida de biodiversidad, que un loro casi fantasma reaparezca en una montaña remota devuelve algo muy valioso: una prueba de que todavía quedan maravillas por encontrar y razones para seguir cuidando el mundo natural.
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