El uso de botellas de plástico para salvar delfines ha mostrado resultados muy prometedores en redes de pesca instaladas en el fondo marino. Al funcionar como reflectores acústicos, permiten que estos animales detecten el peligro mediante la ecolocalización, sin reducir las capturas comerciales de los pescadores.
Una idea tan sencilla como colocar botellas de plástico vacías en las redes de pesca podría ayudar a reducir una de las principales amenazas para los mamíferos marinos. Investigadores de la Universidad de Newcastle han comprobado que estos recipientes, al contener aire, reflejan los sonidos emitidos por los delfines y hacen que unas redes prácticamente invisibles resulten más fáciles de detectar. En las pruebas realizadas en Brasil, el sistema redujo en un 88% las capturas accidentales de delfines, mientras que la cantidad de peces comerciales capturados se mantuvo sin cambios.
Alerta acústica
Las redes de enmalle están fabricadas con nailon y pueden resultar casi imperceptibles tanto visual como acústicamente bajo el agua. Por eso, numerosos delfines y marsopas quedan atrapados accidentalmente mientras se desplazan o buscan alimento.
“Es una solución sencilla que beneficia tanto a los delfines como a los pescadores”.
Las botellas de plástico actúan como pequeños reflectores: devuelven las señales de ecolocalización y permiten que los animales reconozcan antes la presencia de la red. Los investigadores también probaron botellas de vidrio con piezas metálicas en su interior, capaces de producir sonidos que advierten del obstáculo.
El equipo realizó primero más de 1.600 despliegues de redes en pesquerías de Zanzíbar, Perú y Brasil. Los resultados variaron según el tipo de red y el entorno, pero fueron especialmente prometedores en las redes colocadas sobre el fondo marino brasileño.

Científicos reutilizan botellas para salvar delfines sin perjudicar a los pescadores
Reciclaje útil
Para confirmar aquellos primeros indicios, los científicos analizaron 318 salidas de pesca realizadas entre 2020 y 2025. La comparación mostró que las redes equipadas con botellas atrapaban muchos menos delfines sin afectar a las especies que los pescadores buscaban capturar.
“Es una solución sencilla que beneficia tanto a los delfines como a los pescadores”, señaló el profesor Per Berggren, responsable de la investigación. Además, destacó que las botellas permanecieron firmemente sujetas y ninguna se perdió durante las pruebas.
La gran ventaja es su bajo coste: se utilizan materiales desechados y fáciles de encontrar, por lo que la propuesta podría aplicarse incluso en comunidades pesqueras con pocos recursos. El equipo ya trabaja con gobiernos y organizaciones para extender la metodología, mientras continúan nuevos ensayos en Camboya y la República del Congo.
La buena noticia está en la sencillez de la idea: un residuo que contamina el océano puede convertirse en una herramienta para proteger su fauna. Como resume Berggren, se trata de “reciclaje que rescata delfines”.
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