El Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz conserva más de 12.500 muestras de semillas y otros materiales vegetales correspondientes a unos 3.300 taxones. Su objetivo es guardar durante décadas, e incluso siglos, parte de la diversidad botánica de Andalucía para poder recuperarla frente a amenazas como incendios, cambio climático o pérdida de hábitats.
En unas cámaras frigoríficas del Real Jardín Botánico de Córdoba se conserva una auténtica reserva para el futuro de la naturaleza. El Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz custodia material genético que representa más del 60% de la flora de la Península Ibérica y Baleares. Andalucía alberga más de 4.000 especies de plantas vasculares y alrededor de 450 endemismos, por lo que disponer de copias viables de sus semillas supone una herramienta clave para responder si alguna población desaparece o queda gravemente dañada en su entorno natural.
Semillas a salvo
El trabajo empieza mucho antes de que las semillas lleguen al laboratorio. Equipos especializados recorren diferentes ecosistemas andaluces para recolectarlas de forma selectiva, siguiendo criterios científicos y evitando afectar a la supervivencia de las poblaciones silvestres de las que proceden.
La Junta de Andalucía ha previsto destinar 840.000 euros hasta 2027 al funcionamiento y mejora del banco.
Una vez recogidas, las muestras pasan por procesos de limpieza, deshidratación y análisis de viabilidad. Cada una queda además acompañada de información sobre su origen geográfico, las condiciones ecológicas donde crecía y el momento de su desarrollo, lo que permite conservar no solo la semilla, sino también los datos necesarios para utilizarla en el futuro.
Después llega el frío. Las semillas se almacenan en cámaras que alcanzan los -20 ºC, unas condiciones que permiten mantener su capacidad de germinación durante largos periodos. Algunas pueden permanecer viables durante décadas e incluso siglos si la conservación se realiza correctamente.
Así, cada pequeña muestra funciona como una especie de copia de seguridad de la biodiversidad. Si un incendio, una sequía extrema o la transformación de un hábitat pone en peligro una determinada planta, ese material genético puede resultar esencial para investigar su recuperación o apoyar futuros programas de reintroducción.

El Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz guarda semillas para proteger la flora del futuro
Reserva de futuro
La instalación forma parte de una estrategia más amplia que combina la conservación fuera del entorno natural con la protección directa de las especies en sus hábitats. En ella participan también la Red Andaluza de Jardines Botánicos y Micológico, el Laboratorio de Propagación Vegetal y los diferentes planes de recuperación de flora amenazada.
La Junta de Andalucía ha previsto destinar 840.000 euros hasta 2027 al funcionamiento y mejora del banco. La inversión busca reforzar una infraestructura que conecta conservación, investigación científica y transferencia de conocimiento, y que está considerada entre las más relevantes de España en este ámbito.
Su importancia cobra especial sentido en un territorio con una riqueza botánica extraordinaria, pero también sometido a amenazas crecientes. El cambio climático, los incendios forestales y la transformación de los ecosistemas pueden hacer desaparecer poblaciones antes de que exista tiempo suficiente para recuperarlas de manera natural.
Frente a ese riesgo, el Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz funciona como una auténtica reserva de futuro: miles de semillas permanecen protegidas hoy para que las plantas que forman parte de los paisajes andaluces puedan seguir existiendo mañana.
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