Juan Antonio Jiménez, oftalmólogo almeriense del Hospital Universitario Torrecárdenas, ha pasado dos semanas interviniendo a personas sin recursos para pagarse la cirugía de cataratas en El Salvador.
Juan Antonio Jiménez Velázquez, un oftalmólogo del Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería, ha participado en una expedición sanitaria y humanitaria que ha durado dos semanas. Juan Antonio ha estado operando cataratas durante casi 20 días a personas sin recursos para intervenirse en la sanidad privada del país o que llevaban años en lista de espera en la pública para recuperar la vista. La ONG Vision For All ha sido la artífice de esta expedición. Contaban con un objetivo claro: intervenir cataratas a personas sin recursos en un país donde la sanidad especializada es prácticamente inaccesible.
Oftalmólogo almeriense en El Salvador
“Ha sido verdaderamente emocionante ser testigo y haber sido el artífice de que personas que ni siquiera percibían la luz, tras la intervención salieran del quirófano viendo el rostro de su hijo. Es la primera vez que he experimentado una sensación de este calibre”, afirma Juan Antonio.
«Ya estoy pensando en la siguiente misión”.
Durante casi 20 días de trabajo ininterrumpido el equipo logró atender a alrededor de 500 personas y realizó unas 250 cirugías de cataratas, además de otras tantas intervenciones de estrabismo infantil. En muchos de estos casos, las cataratas eran “negras”, como se denomina a los estados tan avanzados en que los pacientes no son capaces de percibir ni la luz. Estaban prácticamente ciegos.
Muchos de los pacientes intervenidos no eran ancianos centenarios resignados al paso del tiempo. Se trataba de hombres y mujeres de entre 60 y 70 años, con una esperanza de vida aún amplia, pero condenados a depender por completo. Personas que asumían la ceguera como destino inevitable por falta de acceso a información y atención médica.
«Desde el punto de vista profesional, el reto fue mayúsculo”, afirma Juan Antonio. Cataratas avanzadas, medios limitados, logística ajustada, material que llegó a agotarse. Pero, a pesar de todos los obstáculos, el balance fue extraordinario. Más de 200 intervenciones realizadas con apenas una complicación significativa. “Estoy muy orgulloso de haber contribuido y de haber dejado las cosas bien hechas”.

Un oftalmólogo almeriense en El Salvador devuelve la vista a 250 pacientes
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Salir de la burbuja
“Somos unos privilegiados. Aunque reivindiquemos mejoras, y con razón, en España tenemos una red sanitaria y educativa que damos por hecha. Cuando ves países donde la posibilidad de operarse es mínima, tomas verdadera conciencia”, reflexiona Juan Antonio.
El oftalmólogo reconoce que la experiencia le ha cambiado. “Salir de la burbuja, enfrentarse a condiciones adversas y comprobar el impacto directo de tu trabajo transforma la forma de ejercer la medicina. Porque cuando alguien que no veía nada sale del quirófano y distingue el rostro de su hijo, el acto quirúrgico deja de ser solo técnica”.
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