Tras casi una década en la protectora de Lugo, Rubio ya tiene un hogar

Tras casi una década en la protectora de Lugo, Rubio ya tiene un hogar
Tras casi una década en la protectora de Lugo, Rubio ya tiene un hogar

El perro «Rubio» fue abandonado cuando era solo un cachorro, por lo que, a sus 10 años de vida, más de nueve los ha pasado en las instalaciones de la protectora de animales de Lugo. Sin embargo, las pasadas Navidades los Reyes Magos fueron capaces de llevar un poco de su magia hasta él. A principios de enero, Rubio realizó el viaje más esperado de su vida, que parecía que nunca iba a llegar. Por fin está con su nueva familia de acogida.

Rubio ya está en casa

La Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Lugo anunció el martes 6 de enero que Rubio había sido acogido por fin, después de casi una década esperando. La increíble y feliz noticia se produjo en el Día de Reyes, lo que puede entenderse como un regalo para el perro después de tanto tiempo viviendo en las instalaciones.

«El día ha llegado para él y, por fin, duerme calentito gracias a una familia maravillosa».

Rubio llegó al refugio siendo solo un cachorro. Creció en un box de cemento y humedad. Nunca supo lo que era un sofá, el cariño de una familia ni la libertad de una casa. Durante años fue uno más entre los animales invisibles de la protectora: demasiado mayor, demasiado grande, demasiado mestizo para llamar la atención.

«Pensábamos que nunca llegaría el día en que lo acogiesen, que moriría en la cárcel de cemento y humedad y que nunca sabría lo que es el calor de un hogar. Pero ese día ha llegado para él y, por fin, duerme calentito gracias a una familia maravillosa», afirmó la protectora en su redes sociales.

Después de una década en la protectora de Lugo, Rubio ya tiene un hogar

Esperando una oportunidad

La protectora agradeció a la familia que le diesen «una oportunidad a un perro mayor». «Gracias por darle una oportunidad a uno de los perros con menos posibilidades de salir de la Protectora, gracias por no poner pegas por su físico, su raza o su tamaño; gracias por ver más allá«.

Sin embargo, Rubio no es el único. En su misma situación todavía se encuentran Dana, su compañera de canil, los Codis, los Cars, Cansado, Ney, Riobana… Todos ellos continuan esperando. Todos merecen el mismo final feliz del que ahora puede disfrutar Rubio.

En la protectora esperan que la historia de Rubio se repita. Afirman que adoptar o acoger a un animal adulto no es solo un acto de generosidad, es una elección ética. Son perros tranquilos, nobles, profundamente agradecidos.

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