Rishi Sharma ha recorrido Estados Unidos durante una década para entrevistar a miles de veteranos de combate y preservar sus testimonios antes de que desaparezca una generación entera.
Hay historias que no deberían perderse nunca, pero que corren el riesgo de hacerlo simplemente porque quienes las vivieron se están yendo. Eso es lo que entendió hace diez años Rishi Sharma, un joven estadounidense que decidió dedicar su vida a una misión tan sencilla como inmensa: sentarse frente a veteranos de la Segunda Guerra Mundial, escucharlos y grabar sus recuerdos. Lo que comenzó como una curiosidad personal terminó convirtiéndose en un archivo histórico de enorme valor humano. Hoy, después de miles de entrevistas, su trabajo no solo conserva relatos de guerra, sacrificio y compañerismo, sino también una forma de mirar el mundo que está desapareciendo con ellos. La buena noticia está ahí: en medio del paso del tiempo, alguien ha decidido que estas voces no se apaguen del todo.
Una misión
Rishi Sharma empezó este proyecto siendo casi un adolescente, conduciendo por el sur de California para entrevistar a veteranos de su entorno más cercano. Con el tiempo, aquella iniciativa creció hasta convertirse en una travesía de alcance nacional.
Miles de historias de la Segunda Guerra Mundial no quedarán solo en los libros, sino también en las palabras reales de quienes las vivieron.
Durante estos años ha recorrido el país para hablar con antiguos combatientes cara a cara, grabando largas conversaciones sobre sus vivencias, sus pérdidas, sus miedos y también su forma de entender la vida después de la guerra. Cada testimonio se convierte en una pieza de memoria oral que luego entrega también a las familias.
Lo más llamativo es que Sharma no procede de una tradición militar. Sus padres emigraron desde India y él mismo ha contado que no tenía vínculos familiares con la guerra. Su motor fue otro: la convicción de que estas historias debían quedar registradas antes de que fuera demasiado tarde.

Rishi Sharma ya ha entrevistado a 3.000 veteranos de la Segunda Guerra Mundial para que sus historias no desaparezcan
Lo que queda
El proyecto se llama Remember WWII, y detrás de él hay algo más que entrevistas. Hay una carrera contra el tiempo. Cada año quedan menos veteranos vivos, y con cada pérdida se va también una parte irrepetible de la memoria del siglo XX.
Rishi lo expresa con una idea muy potente: para él, estos hombres han sido “la brújula moral de nuestra sociedad”. No solo por lo que hicieron en la guerra, sino por la forma en que su ejemplo, su disciplina y su sentido del deber han influido silenciosamente en el país durante décadas.
En una de sus entrevistas más recientes habló con Nils Mockler, un veterano de 100 años que combatió en Iwo Jima. Al preguntarle qué sintió al ver izarse la bandera estadounidense, el veterano respondió que aún hoy “se le eriza el vello de los brazos” al recordarlo. Ese tipo de detalles son justo lo que hace irreemplazable este trabajo: no preserva solo datos, sino emociones, voz y mirada.
En un tiempo que todo lo acelera y lo olvida rápido, un joven ha dedicado diez años a escuchar despacio. Y gracias a ello, miles de historias de la Segunda Guerra Mundial no quedarán solo en los libros, sino también en las palabras reales de quienes las vivieron.
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