Raheema Auwal-Panti, de 15 años, ha creado PantiPads, una iniciativa que utiliza cáscaras de yuca, hojas de plátano y residuos de maíz para ofrecer una alternativa más sostenible y accesible a los productos menstruales convencionales.
Una adolescente nigeriana está demostrando que una buena idea puede abordar varios problemas a la vez. Raheema Auwal-Panti, estudiante de 15 años de Minna, capital del estado de Níger, ha desarrollado PantiPads, un proyecto de compresas biodegradables elaboradas a partir de residuos agrícolas que normalmente se desechan. Su propuesta busca reducir la contaminación asociada a los productos menstruales con plástico, aprovechar materiales abundantes en su entorno y mejorar el acceso a opciones más asequibles para niñas y mujeres. La iniciativa, lanzada en 2025, ha obtenido reconocimiento internacional al ser seleccionada entre los 35 equipos finalistas de The Earth Prize 2026, una competición global para jóvenes innovadores ambientales.
Residuos útiles
PantiPads utiliza subproductos agrícolas como cáscaras de yuca, hojas de plátano y residuos de maíz para crear una alternativa vegetal a las compresas tradicionales. Estos materiales son frecuentes en el norte de Nigeria, donde la agricultura tiene un peso importante y donde muchos restos del procesamiento de alimentos acaban desperdiciados.
Aunque la iniciativa todavía se encuentra en fase de desarrollo, su reconocimiento internacional abre nuevas oportunidades.
La yuca, por ejemplo, es uno de los cultivos básicos del país y genera grandes cantidades de residuos durante su transformación. Cuando no se gestionan bien, esos restos pueden contribuir a problemas como malos olores, contaminación del agua o degradación del suelo.
La idea de Auwal-Panti consiste en convertir ese residuo en un recurso. En lugar de depender de materiales plásticos derivados del petróleo, su proyecto propone usar fibras vegetales de origen local que puedan descomponerse con más facilidad y dejar una huella ambiental menor.

Compresas biodegradables hechas con cáscaras de yuca, hojas de plátano y maíz
Salud menstrual
El proyecto no nace solo de una preocupación ambiental. Raheema Auwal-Panti también quiere responder a la dificultad que tienen muchas niñas y mujeres para acceder a productos menstruales seguros y asequibles. La llamada pobreza menstrual puede afectar a la asistencia escolar, la salud, la participación social y el bienestar cotidiano.
En muchas comunidades, la menstruación sigue rodeada de estigma. Esa falta de conversación abierta dificulta que las adolescentes reciban información, apoyo y productos adecuados. Por eso, PantiPads también plantea campañas de sensibilización para hablar de salud menstrual y promover alternativas sostenibles.
La joven emprendedora ha explicado que el uso de estos residuos para desarrollar compresas ecológicas ayuda a abordar el estigma menstrual, un reto de salud pública que afecta a la educación y al bienestar de niñas y jóvenes en África.
Innovación joven
PantiPads une sostenibilidad, innovación juvenil y justicia social. Al transformar residuos agrícolas en productos menstruales biodegradables, el proyecto ofrece una solución que puede reducir contaminación, crear valor local y mejorar el acceso a productos básicos.
Aunque la iniciativa todavía se encuentra en fase de desarrollo, su reconocimiento internacional abre nuevas oportunidades. Auwal-Panti trabaja ahora en establecer alianzas con productores, aprender más sobre los sistemas de fabricación y avanzar hacia una producción local que pueda crecer de forma sostenible.
Su historia recuerda que la innovación no siempre nace en grandes laboratorios. A veces surge de observar un problema cercano, aprovechar recursos disponibles y proponer una respuesta sencilla con impacto real. En este caso, una estudiante de 15 años ha convertido residuos del campo en una idea capaz de cuidar el planeta y mejorar la vida de muchas niñas y mujeres.
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