Investigadores del CNIC, el CSIC y la Fundación Jiménez Díaz han logrado detectar en ratones vivos microtrombos cerebrales asociados al Alzheimer mediante una técnica de imagen no invasiva.
Un equipo del CNIC, el CSIC y la Fundación Jiménez Díaz ha logrado observar, mediante neuroimagen no invasiva, la acumulación de microtrombos en el cerebro de ratones de un modelo de Alzheimer. El avance podría ayudar a identificar mejor los mecanismos biológicos que agravan la enfermedad y abrir nuevas vías para un diagnóstico más personalizado.
Una forma de ver lo que hasta ahora solo se confirmaba tras la muerte
Más de la mitad de los pacientes con Alzheimer podrían presentar microtrombos en el cerebro, según las estimaciones recogidas en el estudio. Estos pequeños coágulos están relacionados con un estado procoagulante y pueden afectar al flujo sanguíneo cerebral, favoreciendo el avance de la enfermedad.
Hasta ahora, sin embargo, su presencia solo podía confirmarse mediante el análisis del tejido cerebral después de la muerte. Esto dificultaba identificar a tiempo qué pacientes podrían beneficiarse de estrategias terapéuticas dirigidas a este mecanismo.
El estudio permite detectar por primera vez en ratones vivos la acumulación de microtrombos en el cerebro de un modelo de Alzheimer.
Una técnica de imagen ya utilizada en la práctica clínica
El trabajo, publicado en Alzheimer’s & Dementia, ha sido desarrollado por investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz.
También han participado otras instituciones, como el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón, la Universidad Complutense de Madrid y el Centro de Investigaciones Energéticas y Medioambientales.
El equipo, liderado por Marta Cortés Canteli, científica titular en el Centro de Neurociencia Cajal del CSIC y colaboradora científica del CNIC, utilizó tomografía por emisión de positrones, una técnica de imagen médica conocida como PET.
Cómo se localizaron los microtrombos
El PET funciona mediante sondas radiactivas capaces de unirse a moléculas concretas del organismo. En este estudio, los investigadores emplearon sondas dirigidas a la fibrina y a las plaquetas, dos componentes principales de los microtrombos.
De esta manera, pudieron evaluar su acumulación en el cerebro de animales vivos: cuanto mayor era la presencia de microtrombos, mayor era la señal detectada por el escáner.
La técnica permite observar de forma no invasiva señales asociadas al estado procoagulante en el cerebro.
Una de las innovaciones del estudio es la incorporación de la química Click al diseño de las sondas PET. Esta metodología permite realizar la imagen en dos pasos: primero se localiza la diana biológica y después se administra el trazador radiactivo.
Según Marta Casquero Veiga, investigadora del IIS-FJD, esta aproximación puede mejorar la calidad de la imagen y reducir la dosis de radiación a la que se expone el paciente.

Equipo de la investigación.
Confirmación también en muestras humanas
Además de los resultados obtenidos en ratones, el estudio describe por primera vez la presencia de depósitos de plaquetas asociados a un estado procoagulante en muestras cerebrales de donantes con Alzheimer.
Estas muestras proceden del Banco de Tejidos de la Fundación Cien y ayudan a comprender mejor la composición de los microtrombos y su relación con la enfermedad.
El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la composición de los microtrombos y sobre el papel de la coagulación en el Alzheimer.
Estos resultados abren la puerta a nuevas dianas diagnósticas y terapéuticas, al permitir estudiar con más precisión uno de los mecanismos que podrían contribuir al avance de la enfermedad.
Aunque el trabajo se ha realizado en modelos animales y muestras cerebrales humanas, sus resultados refuerzan el potencial de las técnicas de diagnóstico no invasivas para estudiar mejor el Alzheimer.









0 comentarios