Enfriar la cabeza podría ayudar a calmar el estado de ánimo, según un pequeño estudio

Enfriar la cabeza podría ayudar a calmar el estado de ánimol asociados con la calma.

Investigadores de Penn State, en Estados Unidos, sugieren que enfriar la cabeza durante 30 minutos puede mejorar la sensación de bienestar, reducir síntomas depresivos y producir cambios inmediatos en la actividad cerebral asociados con la calma.


La investigación, publicada en la revista Acta Psychologica, todavía es exploratoria y no permite hacer recomendaciones médicas. Aun así, abre una línea interesante: estudiar si una intervención sencilla, no farmacológica y bien tolerada podría convertirse en una herramienta complementaria para favorecer el bienestar mental.

Una sensación de frescor con posible efecto calmante

El estudio se inspiró en investigaciones previas del profesor Semyon Slobounov, de Penn State, sobre el uso del enfriamiento de la cabeza en atletas que se recuperaban de conmociones cerebrales.
A partir de esos trabajos, el equipo quiso comprobar si esa misma sensación de frescor podía influir también en el estado de ánimo de personas sanas.

“El estado de ánimo de una persona está ligado a su cognición y a la función cerebral en general”, explicó Owen Griffith, profesor adjunto de kinesiología en Penn State y coautor de la investigación.

Según los investigadores, muchas de las personas que participaron describieron el enfriamiento de la cabeza como una experiencia agradable y relajante, algo que podría ayudar a explicar parte de sus efectos positivos.

Cómo se hizo la investigación

En el estudio participaron 24 estudiantes universitarios de entre 18 y 26 años. Al comienzo, todos completaron cuestionarios sobre salud mental y capacidades cognitivas, y se sometieron a un electroencefalograma, una prueba que mide la actividad eléctrica del cerebro.

Después, permanecieron sentados durante 30 minutos en una habitación con poca luz, escuchando sonidos del océano. La mitad llevó un gorro refrigerante ajustado, con un líquido que circulaba cerca de la cabeza para mantener una temperatura de 1 ºC. El resto permaneció sentado sin llevar nada en la cabeza.

Al terminar, todos repitieron los cuestionarios y el electroencefalograma. Durante una semana, repitieron cada día la misma sesión de reposo o enfriamiento, y al día siguiente de la última sesión volvieron a realizar las pruebas.

Más ondas cerebrales asociadas con la calma

Uno de los resultados más llamativos apareció justo después de la primera sesión. Las personas que usaron el gorro refrigerante mostraron un aumento de las ondas alfa, un tipo de actividad cerebral que se asocia con estados de calma y menor activación general.

En concreto, el grupo de enfriamiento registró un aumento del 4 % en estas ondas, mientras que el grupo que solo permaneció sentado mostró una disminución del 0,5 %.

Este cambio fue inmediato, pero no se mantuvo a largo plazo. Al medir de nuevo la actividad cerebral al día siguiente de la última sesión, los investigadores no encontraron diferencias significativas entre ambos grupos.

Una reducción mayor de síntomas depresivos

A lo largo de la semana, los dos grupos informaron de una disminución de los síntomas de depresión, pero la reducción fue mayor entre quienes habían usado el gorro refrigerante.

Para los autores, este resultado es especialmente interesante porque se observó en personas jóvenes y sanas, lo que sugiere que el enfriamiento de la cabeza podría tener potencial como apoyo puntual al bienestar emocional.

Aun así, el equipo insiste en que se trata de un estudio pequeño y preliminar. No demuestra que enfriar la cabeza sea un tratamiento para la depresión ni que pueda sustituir a las terapias médicas o psicológicas actuales.

Una herramienta más para seguir investigando

os investigadores creen ahora que parte del efecto podría ser psicosomático. Es decir, que la mejora podría estar relacionada con la sensación de alivio, descanso o relajación que produce el frío, más que con un cambio fisiológico directo y duradero en el cerebro.

Lejos de restar valor al hallazgo, esta posibilidad ayuda a entender mejor cómo sensaciones simples y agradables pueden influir en el bienestar inmediato.

“El enfriamiento de la cabeza muestra cierto potencial como terapia calmante aguda”, señaló Laura Cooney, coautora del estudio. “No como un sustituto de ninguna terapia actual, sino como una herramienta más a nuestra disposición”.

El equipo recuerda que las compresas frías y las bolsas de hielo se han utilizado durante años como remedios caseros para aliviar migrañas. Ahora, este pequeño estudio plantea que esa sensación de frescor también podría tener un efecto positivo sobre el estado de ánimo.

Por ahora, la investigación deja una conclusión prudente y esperanzadora: enfriar la cabeza durante unos minutos podría ser una forma sencilla de favorecer la calma y el bienestar inmediato, aunque serán necesarios estudios más amplios para confirmar hasta dónde puede llegar este efecto.

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