Un estudio con más de 179.000 adultos sugiere que consumir más vitamina K1, presente en verduras de hoja verde, se asocia con mejor función pulmonar y con un menor riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares crónicas.
Hay alimentos que llevan años asociados a la salud cardiovascular, a la digestión o al envejecimiento saludable. Ahora, un nuevo estudio apunta a que también podrían ser buenos aliados para los pulmones. Investigadores de Edith Cowan University han observado que las personas que consumen más vitamina K1, presente en verduras de hoja verde como espinacas, col rizada o brócoli, presentan mejor función pulmonar y menos riesgo de desarrollar EPOC, una enfermedad respiratoria crónica que dificulta cada vez más la respiración con el paso del tiempo. No se trata de una cura ni de una protección absoluta, pero sí de una pista esperanzadora: un gesto tan sencillo como llenar un poco más el plato de verde podría ayudar a cuidar la salud pulmonar a largo plazo.
Qué encontraron
El estudio siguió durante diez años a más de 179.000 adultos. Al analizar sus hábitos alimentarios, los investigadores observaron que quienes consumían más vitamina K1 tenían una probabilidad menor de desarrollar enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC.
«Una ración extra de hojas verdes como la col rizada, alrededor de una taza y media o dos al día, es una manera asumible de aumentar la ingesta de vitamina K1”.
En concreto, el grupo con mayor consumo presentó alrededor de un 16% menos de riesgo que quienes ingerían menos. Además, también mostraban una mejor capacidad pulmonar, es decir, una mayor habilidad para almacenar y movilizar aire, una señal importante de buena salud respiratoria.
Los autores compararon también las dos formas principales de vitamina K en la dieta. La K1, presente sobre todo en verduras de hoja verde, fue la que mostró la asociación más clara con la protección frente a la EPOC.

Un estudio relaciona las verduras de hoja verde con un menor riesgo de enfermedad pulmonar crónica
Por qué importa
Los investigadores creen que una de las explicaciones posibles está en el papel de la vitamina K en la activación de proteínas que ayudan a proteger las fibras elásticas del pulmón. Estas estructuras son esenciales para que los pulmones puedan expandirse y contraerse bien al respirar.
El investigador Chengfeng Li resumió así los resultados: “Hicimos seguimiento a más de 179.000 adultos durante una década y vimos que las personas que consumían más verduras de hoja verde ricas en vitamina K1 tenían mejor función pulmonar y menos probabilidades de desarrollar EPOC”. También añadió que “una ración extra de hojas verdes como la col rizada, alrededor de una taza y media o dos al día, es una manera asumible de aumentar la ingesta de vitamina K1”.
El estudio no encontró relación entre la vitamina K y el asma, lo que sugiere que este nutriente podría ser más relevante para el daño pulmonar progresivo que para enfermedades respiratorias de tipo alérgico.
En un terreno en el que muchas veces se habla solo de factores de riesgo, también empiezan a aparecer hábitos cotidianos que podrían sumar protección. Y aunque dejar de fumar sigue siendo la medida más importante para cuidar los pulmones, la ciencia sugiere que una dieta saludable también puede aportar su parte.









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