La melatonina podría ayudar a aliviar el dolor crónico, según un nuevo estudio

La melatonina podría ayudar a aliviar el dolor crónico, según un nuevo estudio
La melatonina podría ayudar a aliviar el dolor crónico, según un nuevo estudio

Encontrar formas de aliviar el dolor sin depender tanto de medicamentos con más riesgos es uno de los grandes retos de la medicina actual. Por eso resulta tan interesante el nuevo papel que empieza a perfilarse para la melatonina, un suplemento ampliamente conocido por ayudar a dormir. Una investigación liderada por la Universidad de Sídney apunta a que también podría tener un efecto real en el alivio del dolor musculoesquelético crónico, un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. La buena noticia no está solo en el hallazgo, sino en el perfil de la propia sustancia: es barata, conocida, fácil de conseguir en muchos países y, en general, bien tolerada. No sustituye a otros tratamientos, pero sí podría sumar una nueva vía más segura y accesible.

Qué han visto

El estudio analizó 23 ensayos clínicos aleatorizados con más de 2.000 adultos de distintos países. Entre los participantes había personas con dolor lumbar, artrosis, fibromialgia y también pacientes en recuperación tras cirugías como reemplazos articulares o intervenciones de columna.

La investigación también refuerza una idea cada vez más presente en medicina: la reutilización de fármacos.

Los investigadores observaron que la melatonina lograba una reducción media del dolor de alrededor de nueve puntos en una escala de 0 a 100. En los ensayos más rigurosos, la mejora se acercaba a los diez puntos, una magnitud comparable a la de algunos analgésicos de uso frecuente.

Además del alivio del dolor, el suplemento también mejoró la calidad del sueño. Ese punto es especialmente relevante porque dolor y mal descanso suelen retroalimentarse: dormir mal empeora el dolor, y el dolor dificulta todavía más el sueño.

La ciencia señala a la melatonina como posible apoyo frente al dolor crónico

Una opción más

Los autores del trabajo destacan que la melatonina no debería entenderse como sustituta automática de otros tratamientos, sino como una posible herramienta complementaria dentro de un plan más amplio de manejo del dolor. En especial, podría resultar útil en personas que además arrastran problemas de sueño.

Otro punto a favor es su perfil de seguridad. En los estudios revisados, los efectos secundarios más habituales fueron leves y transitorios, como náuseas, mareos o dolor de cabeza, y no se notificaron eventos adversos graves relacionados con su uso.

La investigación también refuerza una idea cada vez más presente en medicina: la reutilización de fármacos. Es decir, aprovechar compuestos que ya se conocen bien para nuevas indicaciones que puedan beneficiar a más pacientes de forma más rápida y asequible.

A veces, un avance importante no consiste en descubrir una molécula completamente nueva, sino en mirar de otra manera una que ya teníamos en casa. Y en un problema tan extendido como el dolor crónico, cualquier opción segura, accesible y con potencial real merece mucha atención.

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