Del 6G a los satélites: cinco avances para lograr redes más rápidas, seguras y resistentes

Cinco avances para lograr redes más rápidas, seguras y resistentes
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Las redes de comunicaciones tienen cada vez un reto mayor: transportar más datos, hacerlo de forma eficiente y mantener una conexión estable incluso cuando las condiciones se complican. Durante las últimas semanas, distintos proyectos han mostrado avances en esa dirección, desde tecnologías pensadas para el futuro 6G hasta soluciones por satélite para zonas rurales.

Un pequeño chip para aumentar la capacidad del 6G

Uno de ellos llega de la Universidad de Loughborough, donde un equipo internacional ha desarrollado un sistema cuyo elemento central es un microchip del tamaño aproximado de un grano de arroz. El dispositivo genera un conjunto de frecuencias de luz extremadamente precisas que después pueden transformarse en múltiples señales de ondas milimétricas.

Estas frecuencias ofrecen más espacio para transmitir información y podrían utilizarse algún día para aumentar la velocidad y capacidad de las redes 6G.

Un microchip del tamaño de un grano de arroz podría ayudar a aumentar la capacidad de las futuras redes 6G.

La tecnología todavía se encuentra en fase experimental y el sistema completo ocupa actualmente una mesa de laboratorio, pero los investigadores trabajan para reducir su tamaño y consumo energético.

Inteligencia artificial para unas conexiones más eficientes

Precisamente la eficiencia es otro de los grandes desafíos. Investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres han creado un sistema que utiliza inteligencia artificial para ayudar a recuperar información cuando una conexión óptica está congestionada o dispone de poco ancho de banda.
En lugar de sustituir el receptor convencional, la IA interviene únicamente cuando puede mejorar la transmisión.

En las pruebas, el sistema redujo los errores de comunicación en más de un 40% en condiciones especialmente difíciles y, cuando la conexión funcionaba correctamente, la inteligencia artificial dejaba de actuar para evitar un consumo energético innecesario.

La inteligencia artificial también empieza a utilizarse para reducir errores y consumo energético en las comunicaciones ópticas.

La tecnología podría aplicarse en el futuro a centros de datos, conexiones entre aeronaves o satélites y redes inalámbricas de nueva generación.

Comunicación cuántica incluso con luz solar

A esa búsqueda de redes más capaces y eficientes se suma otro objetivo: hacer que las comunicaciones sean más seguras. Investigadores de la Universidad de Oxford han demostrado por primera vez en laboratorio un sistema inalámbrico de distribución cuántica de claves que utiliza luz ultravioleta C.

Esta zona del espectro tiene una ventaja: prácticamente no recibe luz solar natural en la superficie terrestre porque es absorbida por la capa de ozono. Eso reduce el ruido que puede dificultar este tipo de comunicaciones y permitió alcanzar tasas de claves seguras superiores a 1 Mbit/s.

El equipo también estudió cómo afectaba la luz solar directa y desarrolló filtros para permitir su funcionamiento en esas condiciones, aunque el siguiente paso será comprobar el sistema al aire libre con luz diurna real.

El avance busca facilitar comunicaciones cuánticas inalámbricas más seguras incluso en condiciones donde la luz ambiental puede interferir.

Una red preparada para el pico de tráfico del eclipse

Mientras algunas de estas tecnologías preparan las redes del futuro, las actuales ya tienen que responder a aumentos extraordinarios de demanda.

Durante el eclipse solar del 12 de agosto, el tráfico de datos de la red de Telefónica llegó a crecer un 97,18% respecto a un miércoles laborable, impulsado especialmente por los clientes de Movistar que compartían fotografías y vídeos del fenómeno.

El tráfico de datos llegó prácticamente a duplicarse durante el eclipse sin afectar al funcionamiento de la red utilizada por los clientes de Movistar.

Pese al fuerte incremento registrado en el momento de mayor actividad, la red mantuvo una tasa de éxito de acceso cercana al 100%. Telefónica había realizado previamente ajustes y ampliaciones de capacidad en 2.756 emplazamientos de 31 provincias.

Satélites para conectar lugares donde no llegan las redes terrestres

Y el desarrollo de las comunicaciones también busca llegar allí donde las redes convencionales tienen más dificultades.

El Gobierno británico ha destinado 13 millones de libras a 16 proyectos de comunicaciones por satélite. Entre ellos figura una prueba para ofrecer banda ancha por satélite en la remota West Highland Line de Escocia.

También se trabaja en sensores asequibles que permitirán a agricultores consultar información sobre sus cultivos, el suelo y el entorno incluso en zonas con poca o ninguna cobertura convencional.

Las comunicaciones por satélite buscan llevar conectividad a trenes y explotaciones agrícolas situados fuera del alcance de las redes terrestres.

Desde un pequeño chip capaz de generar nuevas frecuencias hasta satélites que cubren los huecos de las redes convencionales, los proyectos avanzan desde frentes distintos hacia un mismo objetivo: conseguir conexiones con mayor capacidad, más eficientes, seguras y disponibles en más lugares.

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