Una herramienta de inteligencia artificial capaz de convertir lengua de signos en texto y el desarrollo de conexiones directas entre móviles y satélites muestran cómo la tecnología puede abrir nuevas posibilidades para comunicarnos, tanto eliminando barreras como llevando la conectividad a lugares donde las redes terrestres no llegan.

A menudo escuchamos hablar de cómo la tecnología está cambiando nuestra manera de comunicarnos. Pero algunos de los avances que se están desarrollando van un paso más allá: buscan facilitar que más personas puedan entenderse y ampliar los lugares desde los que podemos mantenernos conectados. Estos dos desarrollos recientes son un buen ejemplo de ello.
Convertir la lengua de signos en texto desde el móvil
Google DeepMind ha desarrollado Sign Language-to-Text (SL2T), un modelo de inteligencia artificial diseñado para interpretar la lengua de signos y transformarla en texto prácticamente en tiempo real.
La tecnología utiliza la cámara del teléfono para identificar los movimientos que forman parte de la comunicación signada.
Y no se limita a observar las manos: analiza también movimientos de los brazos, el torso, la cabeza y el rostro, elementos fundamentales para transmitir significado en las lenguas de signos.
El modelo ha sido entrenado con más de 100.000 horas de datos correspondientes a más de 50 lenguas de signos. Su primera aplicación para usuarios permite traducir lengua de signos americana (ASL) a texto en inglés y se ha incorporado a funciones como Gboard y Live Transcribe en los Pixel 11. Google prevé ampliar progresivamente la tecnología a más dispositivos y lenguas.
En su desarrollo también ha participado el National Technical Institute for the Deaf del Rochester Institute of Technology (RIT), que durante cuatro años colaboró con Google recopilando datos y aportando evaluaciones sobre el funcionamiento de la herramienta.
El objetivo es facilitar situaciones cotidianas en las que personas sordas y oyentes necesitan comunicarse, permitiendo, por ejemplo, utilizar lengua de signos para escribir un mensaje o responder durante una conversación sin tener que recurrir al teclado. La propia institución recuerda, no obstante, que esta tecnología no pretende sustituir a intérpretes profesionales en contextos médicos, jurídicos, educativos u otras situaciones especialmente sensibles.
Cuando la cobertura también puede llegar desde el espacio
La segunda innovación busca superar una barrera diferente: la distancia. Las nuevas tecnologías de conexión directa entre satélites y dispositivos móviles, conocidas como direct-to-device o D2D, están diseñadas para permitir que teléfonos convencionales puedan acceder a servicios satelitales cuando no exista una red terrestre disponible.
En Europa, Telefónica está explorando junto a Satellite Connect Europe cómo incorporar este tipo de conectividad como complemento de sus redes móviles. La colaboración estudia cómo integrar las capacidades de los satélites con las actuales redes 4G y 5G y qué usos podrían tener en España y Alemania.
La idea no es sustituir la infraestructura móvil que utilizamos habitualmente, sino complementarla.

Telefónica y Satellite Connect Europe exploran la conectividad satelital direct-to-device en Europa.
La conexión por satélite podría ayudar a mantener la conectividad en zonas remotas o ante circunstancias excepcionales en las que las redes terrestres no estén disponibles, aumentando así la resiliencia de las comunicaciones.
Por ahora, Telefónica y Satellite Connect Europe se encuentran analizando las tecnologías, los modelos de integración y sus posibles casos de uso, por lo que se trata de una tecnología todavía en desarrollo para futuras necesidades de conectividad.
Más formas de mantenernos comunicados
Son dos avances muy diferentes. Uno busca reducir una barrera entre personas que utilizan distintas formas de comunicación; el otro pretende extender las posibilidades de conexión más allá del alcance habitual de las antenas terrestres.
Pero ambos apuntan en una misma dirección: utilizar la tecnología para ampliar las formas y los lugares desde los que podemos comunicarnos.
Porque estar más conectados no significa únicamente disponer de más dispositivos o redes más rápidas. También significa seguir encontrando nuevas maneras de entendernos, llegar a más personas y mantener la comunicación allí donde hasta ahora resultaba más difícil.
En definitiva, la cara buena de la tecnología.









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