El bosque terapéutico de Bussaco, en el centro de Portugal, se ha convertido en el primero de la Península Ibérica en obtener esta certificación internacional. Sus 105 hectáreas, su riqueza vegetal y sus condiciones de tranquilidad permitirán desarrollar experiencias guiadas que conectan naturaleza, salud y bienestar.
Portugal acaba de sumar a su patrimonio natural un reconocimiento poco habitual. La Mata Nacional do Bussaco, situada en Luso, en el municipio de Mealhada, recibió el 17 de julio la certificación internacional como bosque terapéutico. Con ella se incorpora a un grupo formado por solo cuatro espacios certificados en todo el mundo, junto a uno de Austria y dos de Alemania. El reconocimiento llega después de años de trabajo y sitúa a este bosque histórico como referente ibérico en una forma de turismo que combina conservación, contacto con la naturaleza y bienestar.
Naturaleza que cuida
No cualquier espacio forestal puede obtener esta distinción. Para lograrla debe cumplir requisitos como mantener un entorno lo más natural posible, ofrecer buena calidad del aire, poco ruido, protección frente al viento y senderos con distintos niveles de dificultad, además de contar con espacios adecuados para actividades terapéuticas y de relajación.
La certificación permitirá reforzar su presencia dentro del turismo de salud y bienestar.
La Mata de Bussaco reúne estas condiciones en unas 105 hectáreas con una de las colecciones dendrológicas más destacadas de Europa. En ellas crecen alrededor de 250 especies de árboles y arbustos, repartidas entre zonas como el arboreto, los jardines, el Valle de los Helechos, el bosque relicto y el Pinhal do Marquês.
La terapia forestal se inspira en prácticas como el japonés shinrin-yoku o “baño de bosque”, que propone recorrer el entorno de manera pausada y prestar atención consciente a sonidos, aromas, texturas y paisajes. Las actividades en bosques terapéuticos están acompañadas por profesionales formados y buscan complementar otros hábitos y tratamientos orientados al bienestar.
“Esta certificación nos sitúa entre los cuatro bosques terapéuticos del mundo y como el primero de la Península Ibérica, lo que nos otorga un reconocimiento mundial y también una gran responsabilidad”, destacó Gonçalo Breda Marques, presidente de la Fundación Mata do Bussaco.

Portugal estrena el primer bosque terapéutico certificado de la Península Ibérica
Turismo con bienestar
El reconocimiento abre ahora una nueva etapa para Bussaco. La certificación permitirá reforzar su presencia dentro del turismo de salud y bienestar, con programas y experiencias vinculadas al contacto consciente con el entorno natural.
La distinción también implica un compromiso con la conservación. La Fundación considera que el nuevo estatus debe servir para impulsar mejores prácticas en la gestión forestal y la protección de la biodiversidad, al mismo tiempo que se aprovecha el espacio de manera sostenible.
El bosque cuenta además con un importante valor cultural e histórico. Está protegido como Monumento Nacional y reúne patrimonio natural, arquitectónico y paisajístico en un mismo espacio, lo que permite que la nueva vertiente terapéutica se sume a sus funciones educativas y turísticas.
Bussaco se convierte así en un ejemplo de cómo proteger un bosque puede generar también nuevas formas de cuidar a las personas. Un espacio centenario gana ahora una función añadida: ofrecer tranquilidad, contacto con la naturaleza y experiencias de bienestar sin perder de vista la conservación que lo hace posible.
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