El cultivo de arroz y peces a la vez reduce la esquistosomiasis y aumenta un 25% las cosechas

El cultivo de arroz y peces a la vez reduce la esquistosomiasis y aumenta un 25% las cosechas
El cultivo de arroz y peces a la vez reduce la esquistosomiasis y aumenta un 25% las cosechas

A veces una buena solución no llega en forma de una gran tecnología, sino de una idea sencilla que vuelve a conectar piezas que la naturaleza ya sabía juntar. Eso es lo que ha ocurrido en Senegal, donde un equipo científico ha comprobado que criar peces dentro de los arrozales puede hacer mucho más que producir alimento. El sistema reduce los caracoles de agua dulce que transmiten la esquistosomiasis, una enfermedad que afecta a millones de personas, especialmente en África subsahariana. Pero además mejora la cosecha de arroz, enriquece el suelo y ofrece una posible fuente extra de ingresos para los agricultores. La buena noticia está precisamente ahí: una sola práctica agrícola podría ayudar al mismo tiempo a la salud, a la alimentación y a la economía de comunidades especialmente vulnerables.

Triple beneficio

La investigación se desarrolló en la cuenca norte del río Senegal, una zona especialmente afectada por la esquistosomiasis. Esta enfermedad parasitaria sigue golpeando a más de 220 millones de personas en el mundo y afecta con especial dureza a quienes trabajan en arrozales, porque los gusanos que la causan se propagan a través de caracoles presentes en el agua estancada.

“Esas soluciones en las que todos ganan son raras, pero son exactamente lo que requiere el desarrollo sostenible”.

Los investigadores analizaron datos de más de 400 hogares rurales y vieron que los hijos de agricultores arroceros presentaban una mayor prevalencia de la enfermedad que los hijos de familias no agricultoras. Aunque existe un medicamento para tratarla, no evita nuevas infecciones, de modo que muchas comunidades quedan atrapadas en un ciclo de reinfección, pobreza y enfermedad.

Para intentar romper ese círculo, el equipo introdujo dos especies de peces nativos en los arrozales: el pez lengua ósea africano y la tilapia del Nilo. Ambos ayudan de forma natural a controlar los caracoles, ya sea porque se los comen o porque compiten con ellos por los recursos del entorno.

Un sistema de cultivo de arroz con peces ayuda a frenar una enfermedad tropical y mejora la producción

Más arroz

Los ensayos mostraron que los campos con ambas especies de peces tenían menos caracoles hospedadores del parásito responsable de la forma dominante de esquistosomiasis en la región. Eso significa que el riesgo de contagio podría bajar para los agricultores y sus familias.

Pero el beneficio no se quedó ahí. El estudio encontró también que esta práctica aumentó la producción de arroz en más de un 25% y mejoró los nutrientes del suelo. Además, los peces crecieron bien sin necesidad de alimentación adicional, lo que abre la puerta a obtener una segunda cosecha o un ingreso complementario con su venta.

Jason Rohr, autor principal del trabajo, resumió el sentido del hallazgo con una frase muy clara: “Esas soluciones en las que todos ganan son raras, pero son exactamente lo que requiere el desarrollo sostenible”. Emily Selland, primera autora, añadió otra idea igual de potente: “Podemos abordar la esquistosomiasis y también apoyar el desarrollo de estas comunidades diseñando una solución sostenible y multidisciplinar”.

En vez de elegir entre salud, producción o medio ambiente, esta propuesta sugiere que a veces es posible mejorar los tres a la vez. Y si futuros estudios confirman su potencial a gran escala, los arrozales con peces podrían convertirse en un modelo valioso para combatir al mismo tiempo enfermedad, inseguridad alimentaria y pobreza rural.

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