LIFE Danube floodplains ha ganado el LIFE Award 2026 en la categoría de Naturaleza y Biodiversidad por devolver vida a una de las zonas inundables más valiosas del Danubio, entre Eslovaquia y Hungría.
Durante dos siglos, las presas, la regulación del río y el uso intensivo del suelo fueron apagando poco a poco la vida de una de las grandes llanuras inundables del Danubio. Por eso resulta tan potente la noticia que llega ahora desde Europa: un proyecto de restauración ecológica ha logrado darle la vuelta a esa historia y acaba de recibir el máximo reconocimiento del programa LIFE en la categoría de Naturaleza y Biodiversidad. LIFE Danube floodplains, desarrollado entre 2015 y 2024, ha ayudado a rehidratar humedales, recuperar brazos del río, mejorar el microclima local y devolver espacio a aves, anfibios, peces y bosques de ribera. La buena noticia no está solo en el premio, sino en lo que demuestra: que incluso los paisajes más castigados pueden volver a llenarse de vida cuando se actúa con tiempo, coordinación y visión a largo plazo.
Devolver agua
El proyecto se desarrolló en el delta interior del Danubio, entre las localidades eslovacas de Dobrohošť y Sap, una zona de brazos fluviales ramificados que en otro tiempo se movían libremente entre gravas y arenas del río. Con el paso del tiempo, las grandes infraestructuras hidráulicas alteraron ese funcionamiento natural y degradaron el ecosistema.
“No siempre fue fácil, pero el resultado mereció la pena. Fuimos capaces de conseguir que todo el mundo trabajara unido por la naturaleza y por el Danubio”.
Para revertirlo, el proyecto restauró un régimen hídrico más parecido al original y permitió la inundación controlada de zonas dañadas. Eso ayudó a volver a humedecer antiguos brazos del río y áreas encharcables, creando de nuevo condiciones adecuadas para la reproducción de anfibios y el desove de peces.
Los resultados se notaron también en las aves. Eumentó la presencia de especies como garzas, martinetes, cigüeñas o el águila de cola blanca. Además, la mejora del sistema hídrico también reforzó la protección frente a inundaciones y favoreció el microclima local.

Europa premia la recuperación de las llanuras del Danubio tras dos siglos de degradación
Más vida
La restauración no se quedó solo en el agua. El proyecto eliminó especies invasoras y no autóctonas como el ailanto, la fallopia japonesa, el arce negundo o el fresno blanco, y las sustituyó por especies propias de la zona, entre ellas alisos, cerezos silvestres, carpes, fresnos europeos y chopos negros, blancos y grises.
También se recuperaron prácticas tradicionales vinculadas al paisaje, como el pastoreo extensivo en praderas y el desmoche de sauces, dos usos históricos que habían ido desapareciendo y que ahora vuelven a formar parte del equilibrio ecológico del lugar.
En cifras, el proyecto mejoró el régimen hídrico de 1.805 hectáreas, restauró 9.570 metros de tres brazos principales del río, eliminó invasoras en 128 hectáreas, plantó 73.900 árboles autóctonos y recuperó 82 hectáreas de pastizales mediante pastoreo extensivo.
Además, dejó un impacto humano positivo. Se generaron empleos para tractoristas, pastores, guías de visitantes, cuidadores de caballos y trabajadores forestales. Como resumió Tomáš Kušík, de la asociación BROZ, que coordinó el proyecto: “No siempre fue fácil, pero el resultado mereció la pena. Fuimos capaces de conseguir que todo el mundo trabajara unido por la naturaleza y por el Danubio”. Y quizá ahí esté la mejor parte de esta historia: que restaurar naturaleza también puede restaurar comunidad.
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