Grecia protegerá más de 250 playas prohibiendo hamacas y sombrillas de alquiler

Grecia protegerá más de 250 playas prohibiendo hamacas y sombrillas de alquiler
Grecia protegerá más de 250 playas prohibiendo hamacas y sombrillas de alquiler

Grecia ha decidido reforzar la protección de su litoral con una medida que convierte a sus playas en protagonistas de una buena noticia ambiental. Durante este verano, hasta 251 arenales quedarán libres de hamacas, sombrillas de alquiler y estructuras temporales para, de este modo, preservar su valor natural. La iniciativa amplía el número de playas protegidas respecto a 2024, cuando la cifra era de 238. Con esta iniciativa, promueve un turismo más sostenible en uno de los destinos más visitados del Mediterráneo.

Prohibición de hamacas y sombrillas

La decisión afecta a playas consideradas de especial importancia estética, geomorfológica o ecológica. Según el Ministerio de Medio Ambiente griego, el objetivo es proteger estos espacios, así como los hábitats, la flora y la fauna que dependen de ellos.

La protección de estas playas supone un paso más hacia un modelo turístico compatible con la conservación del entorno.

En estas zonas no se permitirá la instalación de hamacas, sombrillas ni construcciones temporales de madera. La medida también impide actividades o intervenciones que puedan alterar la forma natural de la costa o perjudicar sus funciones ecológicas.

Muchas de las playas incluidas forman parte de espacios marinos de la red NATURA 2000, que contará ahora con un régimen de protección más estricto. Esta red europea protege áreas de gran valor ambiental y, en el caso de Grecia, resulta especialmente relevante por la riqueza natural de sus costas e islas.

Este verano Grecia protegerá más de 250 playas prohibiendo hamacas y sombrillas de alquiler

Conservación del entorno

La iniciativa llega en un contexto de fuerte presión turística. Grecia recibió 38 millones de viajeros en 2025, sin contar el tráfico de cruceros, y sus más de 13.000 kilómetros de costa son uno de sus grandes atractivos internacionales. Con esta medida, el país busca evitar que el turismo masivo cause daños permanentes en algunos de sus espacios naturales más sensibles.

La protección de estas playas supone un paso más hacia un modelo turístico compatible con la conservación del entorno. Además de ofrecer paisajes únicos, muchas de estas zonas son refugio para especies amenazadas como tortugas bobas o focas monje, por lo que mantenerlas en estado natural contribuye a cuidar la biodiversidad y a garantizar que las futuras generaciones también puedan disfrutar de ellas.

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