Identifican miles de kilómetros de arrecifes con más capacidad para resistir el cambio climático

Identifican miles de kilómetros de arrecifes con más capacidad para resistir el cambio climático.

Un nuevo estudio internacional ha localizado alrededor de 166.000 kilómetros cuadrados de arrecifes de coral con potencial para resistir, evitar o recuperarse mejor de los impactos del calentamiento del océano hasta 2050. El hallazgo no significa que estén fuera de peligro, pero ofrece una herramienta más precisa para decidir dónde concentrar los esfuerzos de conservación.

Un mapa para mirar el futuro de los corales

Durante años, las noticias sobre los arrecifes de coral han estado marcadas por el blanqueamiento masivo, las olas de calor marinas y la pérdida de biodiversidad. En ese contexto, un equipo de científicos de la Wildlife Conservation Society y la Universidad Macquarie ha presentado un análisis global que aporta una visión más precisa: no todos los arrecifes responden igual ante el cambio climático.

La investigación, conocida como 50 Reefs+, parte de una pregunta clave para la conservación: qué arrecifes tienen más posibilidades de seguir funcionando en un océano más cálido y, por tanto, deberían ser prioritarios en las estrategias de protección.

El estudio no plantea que estos arrecifes estén a salvo, sino que podrían tener más capacidad para resistir o recuperarse.

Más de 45.000 observaciones de campo

Para llegar a esa conclusión, el equipo utilizó más de 45.000 observaciones de arrecifes recopiladas desde 1960, junto con datos climáticos, oceanográficos y de presión humana.

Con esa información entrenaron modelos de aprendizaje automático capaces de estimar qué zonas podrían mantener cobertura coralina y composición de comunidades hasta mediados de siglo.

El resultado identifica más de 64.000 millas cuadradas de arrecifes, unos 166.000 kilómetros cuadrados, repartidos por 71 países y 100 territorios. Según los investigadores, esta superficie supone aproximadamente un tercio de los sistemas arrecifales del mundo y triplica las estimaciones previas de zonas con potencial de resiliencia climática.

Los arrecifes identificados suman una superficie aproximada de 166.000 kilómetros cuadrados, repartidos por 71 países y 100 territorios.

Tres formas de resistir

El estudio no habla de una única forma de resistencia. Algunos arrecifes podrían actuar como refugios porque están en zonas donde las condiciones locales les permiten evitar parte del estrés térmico. Otros podrían resistir mejor el calor por sus propias características biológicas. Y otros tendrían más capacidad para recuperarse después de episodios como blanqueamientos, ciclones o tormentas.

Esa diferencia es importante porque permite pasar de una visión general del problema a una planificación más concreta. En lugar de tratar todos los arrecifes del mismo modo, el mapa ayuda a identificar qué zonas podrían tener un papel clave en la conservación futura.

Dónde se concentran estas zonas

Más de la mitad de los arrecifes identificados se concentran en cinco países: Australia, Bahamas, Cuba, Indonesia y Filipinas. El análisis también señala zonas con potencial de resiliencia en lugares como Belice, Panamá y las islas Turcas y Caicos, que no habían aparecido con el mismo peso en evaluaciones anteriores.

Este dato puede ser especialmente útil para orientar inversiones y políticas públicas. Los autores plantean que el estudio funcione como una hoja de ruta para gobiernos y organizaciones que deben decidir dónde proteger, restaurar o reducir presiones locales sobre los arrecifes.

El mapa puede ayudar a priorizar recursos en las zonas donde la conservación podría tener más impacto.

Una oportunidad que necesita protección

El avance llega con una advertencia clara. Que un arrecife tenga más posibilidades de resistir no significa que esté protegido ni que pueda sobrevivir sin medidas adicionales.

Según el estudio, solo el 28% de los arrecifes climáticamente resilientes identificados se encuentra actualmente dentro de áreas protegidas o conservadas. El resto sigue expuesto a amenazas locales como la contaminación, la pesca destructiva, el turismo mal gestionado o el desarrollo costero.

Reducir esas presiones puede ser decisivo para que estos ecosistemas tengan más margen frente al calentamiento del océano.

Solo el 28% de los arrecifes identificados está actualmente dentro de áreas protegidas o conservadas.

el trabajo aporta una herramienta relevante en un momento crítico para los arrecifes de coral. No borra la gravedad de la crisis climática ni sustituye la necesidad de reducir emisiones, pero sí ayuda a identificar dónde la conservación puede tener más impacto.

La lectura positiva está precisamente ahí: todavía existen arrecifes con capacidad de resistir y recuperarse, y ahora hay más información para protegerlos mejor.

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