Nuevos mapas muestran dónde Europa puede ayudar al clima y la biodiversidad a la vez

Nuevos mapas muestran dónde Europa puede ayudar al clima y la biodiversidad a la vez
Nuevos mapas muestran dónde Europa puede ayudar al clima y la biodiversidad a la vez

A veces se habla del clima y de la biodiversidad como si fueran dos carreras separadas. Pero un nuevo estudio europeo plantea justo lo contrario: hay lugares donde ambas metas pueden avanzar juntas. Un equipo de investigadores ha desarrollado un marco de “rewilding climáticamente inteligente” y unos mapas que señalan en qué paisajes de Europa restaurar la naturaleza puede beneficiar a la vez al clima, a la biodiversidad y a las personas, con un riesgo socioeconómico relativamente bajo.

Dónde sumar

El trabajo no busca señalar un único “lugar perfecto”, sino mostrar las fortalezas de cada región. Según el análisis, Europa oriental y meridional concentran la mayor idoneidad global, mientras que las regiones del norte destacan especialmente por su potencial para la adaptación al cambio climático.

Este enfoque “va más allá de las restauraciones ecológicas centradas en un solo objetivo

Los autores explican que este enfoque parte de la idea de dar más espacio a la naturaleza y restaurar procesos ecológicos, pero añadiendo algo clave: tener en cuenta también los beneficios climáticos y los beneficios para las comunidades, es decir, los llamados servicios ecosistémicos.

Eso permite detectar zonas donde distintos objetivos se refuerzan mutuamente. Por ejemplo, el estudio identifica puntos calientes de conectividad ecológica en los países bálticos, Finlandia y partes de Suecia, donde restaurar corredores naturales ayudaría tanto a la biodiversidad como a la adaptación climática, al facilitar el movimiento de las especies frente al cambio del clima.

El investigador principal, Gavin Stark, lo resume así: “Queríamos un enfoque que no solo priorizara la restauración, sino que también aportara mitigación climática, adaptación al cambio climático y beneficios para las personas”.

Europa identifica los paisajes donde el clima y la biodiversidad pueden avanzar juntos

Restaurar mejor

Uno de los puntos más interesantes del estudio es que no idealiza las soluciones. Los investigadores recuerdan que una medida buena para el carbono no siempre lo es para la biodiversidad, y al revés. Un ejemplo claro es el de los bosques de monocultivo de crecimiento rápido, que pueden almacenar carbono con rapidez, pero sostienen mucha menos diversidad de especies que ecosistemas más ricos.

También señalan que algunos terrenos agrícolas abandonados pueden recuperar vegetación y almacenar más carbono, pero al mismo tiempo aumentar el riesgo de incendios por la acumulación de biomasa seca. En esos casos, una posible respuesta sería gestionar la vegetación mediante grandes herbívoros reintroducidos o en libertad, o incluso mediante pastoreo controlado, para reducir ese material inflamable.

Los mapas y el marco de análisis no se van a quedar solo en el artículo científico. El equipo ha anunciado que estarán disponibles a través de la web del proyecto WildE, su Knowledge Hub y próximamente en el EBV Data Portal, además de publicar los datos y el código en Zenodo para que puedan reutilizarlos investigadores, gestores y responsables públicos.

Como explica el investigador senior Henrique Pereira, este enfoque “va más allá de las restauraciones ecológicas centradas en un solo objetivo” y ayuda a ver qué intervenciones pueden tener más impacto “cuando se aplican en las regiones adecuadas”. En otras palabras: no se trata solo de restaurar naturaleza, sino de hacerlo mejor. Y eso también es una buena noticia para el futuro de Europa.

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