Cocinar en casa al menos una vez por semana podría reducir hasta un 30% el riesgo de demencia en mayores

Cocinar en casa.

Preparar una comida casera al menos una vez por semana podría convertirse en una herramienta sencilla y accesible para proteger la salud cerebral en la vejez. Así lo sugiere una nueva investigación publicada en la revista científica Journal of Epidemiology & Community Health, que concluye que las personas mayores que cocinan con cierta frecuencia presentan un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia.

El trabajo, realizado por investigadores japoneses, apunta además a un dato especialmente esperanzador: entre las personas mayores con pocas habilidades culinarias, cocinar desde cero al menos una vez por semana se asoció con una reducción del 67% en el riesgo de demencia.

Los resultados vuelven a poner el foco en la importancia de mantener hábitos activos y estimulantes durante el envejecimiento, demostrando que actividades cotidianas como cocinar pueden aportar beneficios mucho más amplios de lo que se pensaba.

Cocinar, mucho más que preparar alimentos

En las últimas décadas, el estilo de vida moderno ha llevado a muchas personas a depender más de restaurantes, comida preparada o productos congelados. Sin embargo, los autores del estudio recuerdan que cocinar en casa implica una combinación única de actividad física, planificación mental, memoria y coordinación.

Para las personas mayores, estas tareas representan un importante estímulo cognitivo diario. Desde organizar ingredientes hasta seguir recetas o controlar tiempos de cocción, el cerebro permanece activo durante todo el proceso.

“Crear un entorno en el que las personas puedan cocinar cuando sean mayores puede ser importante para prevenir la demencia”, concluyen los investigadores.

Con esta idea en mente, el equipo analizó si la frecuencia con la que las personas mayores cocinan en casa podía estar relacionada con una menor incidencia de deterioro cognitivo.

Más de 10.000 participantes seguidos durante seis años

La investigación se basó en datos de 10.978 personas mayores de 65 años participantes en el Japan Gerontological Evaluation Study, un amplio estudio sobre envejecimiento saludable en Japón.

Los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes durante seis años, hasta 2022. Cerca de un 20% tenía más de 80 años y aproximadamente la mitad eran mujeres.

Los participantes respondieron cuestionarios sobre la frecuencia con la que cocinaban comidas desde cero en casa, con opciones que iban desde “nunca” hasta “más de cinco veces por semana”. También se evaluó su nivel de competencia culinaria mediante siete habilidades básicas, como pelar frutas y verduras o preparar guisos.

Los datos reflejaron que alrededor de la mitad cocinaba al menos cinco veces por semana, mientras que más de una cuarta parte apenas lo hacía. Las mujeres y las personas con más experiencia culinaria tendían a cocinar con mayor frecuencia.

Durante el periodo de seguimiento, 1.195 personas desarrollaron demencia, lo que supone una incidencia acumulada del 11%.

A mayor frecuencia de cocinado, menor riesgo de demencia

El análisis estadístico mostró una relación clara entre cocinar con mayor frecuencia y un menor riesgo de demencia.

En concreto, cocinar al menos una vez por semana se asoció con un 23% menos de riesgo de demencia en hombres y un 27% menos en mujeres, en comparación con quienes cocinaban menos de una vez por semana.

Pero el hallazgo más llamativo apareció entre quienes tenían pocas habilidades culinarias. En este grupo, cocinar una vez por semana o más se relacionó con una reducción del 67% en el riesgo de desarrollar demencia.

Los investigadores explican que, para quienes no están acostumbrados a cocinar, esta actividad puede representar un reto cognitivo especialmente estimulante, favoreciendo la creación de nuevas conexiones neuronales y ayudando a mantener la reserva cognitiva.

El estudio también observó que las personas con alta competencia culinaria ya presentaban un menor riesgo de demencia, aunque en ese caso cocinar con más frecuencia no reducía todavía más el riesgo.

Un mensaje positivo para el envejecimiento saludable

Los expertos señalan que pequeños hábitos cotidianos pueden marcar diferencias importantes en la calidad de vida a largo plazo. En este contexto, cocinar aparece como una actividad accesible, económica y potencialmente beneficiosa para millones de personas.

Aunque los autores reconocen que los resultados podrían variar según las costumbres alimentarias y culturales de cada país, el mensaje principal resulta universal: mantener la mente activa a través de tareas cotidianas puede ayudar a preservar la salud cerebral.

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