Desarrollan una vacuna terapéutica de ADN de administración nasal contra la tuberculosis

Desarrollan una vacuna terapéutica de ADN de administración nasal contra la tuberculosis
Desarrollan una vacuna terapéutica de ADN de administración nasal contra la tuberculosis

Un equipo de investigación de Johns Hopkins Medicine trabaja en el desarrollo de una nueva vacuna terapéutica de ADNI de administración nasal contra la tuberculosis, la principal causa de muerte por enfermedades infecciosas en el mundo. Este enfoque fusiona dos genes de la tuberculosis con el objetivo de dirigir al sistema inmunitario para combatir las cepas bacterianas resistentes a los medicamentos que pueden sobrevivir al tratamiento con antibióticos y propagarse. Investigaciones financiadas principalmente por el gobierno federal demuestran que la vacuna, en combinación con la terapia farmacológica, aceleró la curación de la tuberculosis sin recaídas en ratones, mejoró la eficacia de un tratamiento para la tuberculosis resistente a los medicamentos y estimuló la respuesta inmunitaria en primates no humanos.

Vacuna terapéutica de ADN

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la tuberculosis (TB) afecta de forma asintomática a unos 2.000 millones de personas. En 2024, la OMS informó que la TB era la principal causa de muerte por una sola enfermedad infecciosa. En los últimos años, ha solicitado vacunas terapéuticas que puedan utilizarse junto con los tratamientos farmacológicos para acortar los regímenes de tratamiento de la TB y mejorar los resultados.

“La vacuna también potenció la eficacia de la potente combinación de fármacos antituberculosos bedaquilina, pretomanid y linezolid».

Esto es debido especialmente a que los tratamientos prolongados con múltiples fármacos son difíciles de completar y siguen apareciendo cepas de TB resistentes a los medicamentos. La vacuna descrita en el nuevo estudio de Johns Hopkins se muestra prometedora para satisfacer esta necesidad.

Según Styliani Karanika, autor principal del estudio, la nueva vacuna de Johns Hopkins fusiona dos genes: relMtb y Mip3α, y se administra por vía nasal para aprovechar tres actividades biológicas beneficiosas.

“Administrada junto con la terapia farmacológica de primera línea contra la tuberculosis, nuestra vacuna intranasal de fusión de ADN ayudó a los ratones infectados a eliminar las bacterias causantes de la enfermedad más rápidamente, redujo la inflamación pulmonar y previno las recaídas tras finalizar el tratamiento”, afirma Karanika.

“La vacuna también potenció la eficacia de la potente combinación de fármacos antituberculosos bedaquilina, pretomanid y linezolid, lo que sugiere que podría utilizarse con tratamientos contra la tuberculosis resistente a los medicamentos para ayudar al organismo a combatir la enfermedad, incluso en casos difíciles de tratar”.

Karanika explicó que las bacterias de la tuberculosis poseen un gen (relMtb) que produce una proteína llamada RelMtb, la cual, en conjunto, ayuda a los microbios a sobrevivir en condiciones adversas como la exposición a antibióticos, la baja concentración de oxígeno y la limitación de nutrientes, al entrar en un estado persistente de tolerancia a los fármacos.

Johns Hopkins desarrolla una vacuna terapéutica de ADN de administración nasal contra la tuberculosis

Fortalecer la actividad inmunitaria

“Finalmente, la administración intranasal concentra la vacunación en la mucosa respiratoria de los pulmones, donde se produce la infección por tuberculosis, lo que ayuda a generar una inmunidad localizada y duradera mediada por linfocitos T en las vías respiratorias y los pulmones, junto con respuestas inmunitarias sistémicas”, explica Karanika.

Al combinar estas estrategias, los investigadores buscaron fortalecer la actividad inmunitaria directamente en el tracto respiratorio, donde se produce la transmisión con mayor frecuencia.

En los estudios con ratones, este enfoque mejoró tanto la cantidad como la organización de los linfocitos dendríticos y los linfocitos T en los pulmones, y generó respuestas inmunitarias tanto locales como sistémicas. La respuesta mejorada incluyó dos tipos de linfocitos T: CD4 (también conocidos como linfocitos T colaboradores) y CD8 (también conocidos como linfocitos T citotóxicos).

Un punto fuerte del estudio fue que incluyó pruebas en primates: en este caso, macacos rhesus. Los investigadores descubrieron que su vacuna de ADN administrada por vía nasal provocó respuestas inmunitarias medibles contra la tuberculosis en la sangre y las vías respiratorias, similares a las que condujeron a una menor carga bacteriana en los pulmones de los ratones estudiados.

Estas respuestas persistieron durante al menos 6 meses, lo que sugiere la durabilidad de la acción de la vacuna.

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